El riesgo país volvió a marcar tensión y salta a 635 puntos, tras el alivio del miércoles que no alcanzó a calmar al mercado. La mayoría de los bonos argentinos que cotizan en dólares vuelven a caer y las acciones también presentan rojos. En Wall Street y en la bolsa local, la presión se sintió desde la apertura. Octubre arranca, entonces, con el pie izquierdo para los activos locales.
El salto fue de 4,6% en una jornada levemente negativa para los emergentes. Después de subir casi 19% en septiembre, la señal vuelve a alejarse de los mínimos cercanos a 400 unidades que había alcanzado a principios de julio. El alivio duró poco y el mercado volvió a pedir precio por el riesgo argentino. La pregunta, ahora, es si el retroceso era una pausa o el inicio de una nueva etapa de cautela.
La lectura es clara: la deuda soberana mostró debilidad desde agosto. Delphos explica que pesa una combinación de riesgo electoral y salida de inversores de activos de riesgo en mercados emergentes. Esa salida tiene una incidencia mayor de Argentina frente a sus pares. No es un capricho: el mercado está midiendo cuánto puede seguir estirando la paciencia.
Para adelante, el rango de escenarios sigue siendo amplio. Delphos destaca que los fundamentals actuales son más sólidos que en 2025 y que la diferencia de precios entre bonos con legislación argentina y de Estados Unidos luce elevada. Para el nivel actual de riesgo país, ese diferencial llama la atención. Aun así, mientras el contexto global no muestre señales claras de risk-on, la recomendación es esperar antes de aumentar exposición.
El Merval también volvió a abrir el mes con el pie izquierdo, con caídas de hasta 1,7%. En Wall Street, todas las empresas argentinas cotizadas mostraron resultados negativos y caídas de hasta casi 4%. El mensaje no es menor: el riesgo se contagia de los bonos a las acciones. Cuando la prima de riesgo sube, la bolsa local y las acciones argentinas pierden el respaldo de un mercado más relajado.
Hasta acá, la estadística juega a favor: Delphos señala que octubre es el mejor mes del año para el Merval y que en años preelectorales nunca cerró en baja. Pero el mercado no se mueve por calendarios: espera una señal de piso antes de actuar. El riesgo país vuelve a escalar y deja la pregunta abierta: ¿el alivio era real o solo una pausa? Mientras no aparezca una señal clara, la cautela sigue siendo la regla del juego.
El dato también se lee en la distancia: el riesgo país ya no está cerca de las 400 unidades de principios de julio. El mercado volvió a estirar la prima y eso obliga a que mirés con lupa cada movimiento de los bonos. Para el inversor, la señal es simple: no confundís un día de respiro con una tendencia. La próxima semana va a ser clave para ver si el alivio vuelve o si la presión se afianza.


