martes, septiembre 15, 2026
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Escuelas y rutas: Entre Ríos tiene plan pero aún le falta la mitad

La provincia tiene hoja de ruta, pero también tiene deuda pendiente. Hernán Jacob, ministro de Planeamiento de Entre Ríos, salió a anticipar los próximos movimientos en materia de infraestructura y lo que dijo tiene dos caras: avances concretos en rutas y un reconocimiento que no es menor en educación.

Por el lado vial, el gobierno provincial proyecta intervenir una serie de rutas con el respaldo de un crédito del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por 280 millones de dólares. Jacob no dio más detalles sobre qué corredores específicos entrarán en el plan, pero la cifra habla de una apuesta de escala para una red caminera que acumula años de postergaciones.

El dato que más pesa, sin embargo, está del otro lado del anuncio. El propio ministro admitió que todavía queda por atender cerca de la mitad de las necesidades de infraestructura educativa de la provincia. Dicho de otra manera: con todo lo que se hizo, la mitad del problema sigue en pie. En un sistema donde los techos que gotean, los baños inutilizables y las aulas sin calefacción son moneda corriente, ese dato no es un detalle administrativo, es una realidad que viven docentes y alumnos cada día.

La pregunta que queda flotando es cuánto de ese crédito del BID y de los recursos provinciales se va a destinar a cerrar esa brecha educativa, y en qué plazos. Los anuncios de obras son bienvenidos, pero la historia entrerriana tiene demasiados ejemplos de licitaciones que se demoran, partidas que se reasignan y edificios escolares que esperan años una refacción que nunca termina de llegar.

El gobierno de Rogelio Frigerio viene apostando a mostrar gestión en infraestructura como uno de sus activos políticos. Con las obras viales puede construir imagen en el interior profundo de la provincia, donde una ruta en mal estado es sinónimo de aislamiento y pérdida económica. Pero el flanco educativo es más sensible: ahí la vara la ponen los vecinos, los padres y los gremios docentes, y el estándar es más exigente que el de un tramo de asfalto.

Los próximos meses dirán si los anuncios de Jacob se traducen en contratos firmados y máquinas trabajando, o si quedan como otra promesa en el largo inventario de obras pendientes que arrastra Entre Ríos.

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