La demanda superó ampliamente la oferta. El Gobierno adjudicó este lunes $200.000 millones entre 13 bancos para financiar nuevos créditos hipotecarios, pero la convocatoria recibió ofertas por $258.640 millones de parte de 18 entidades que presentaron 42 propuestas. El interés fue mayor al esperado, y eso ya dice algo.
El dinero proviene del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS), administrado por la ANSES, y forma parte de un programa más amplio que prevé utilizar hasta $2 billones para dinamizar el mercado inmobiliario. Esta primera licitación es apenas el primer tramo de lo que el Ejecutivo proyecta como una serie de rondas de hasta $200.000 millones cada una.
Los fondos se dividieron en dos plazos. Una porción menor, de $35.570,7 millones, se colocó a un año con una tasa de UVA + 2,67%. La parte más gruesa, $164.429,3 millones, quedó depositada a cinco años a una tasa de UVA + 4,94%. Importante aclarar: esas tasas no son las que pagará quien saque un crédito, sino lo que el FGS cobrará a los bancos por dejarles los fondos. La UVA, como siempre, se ajusta por inflación.
Los 13 bancos beneficiados tienen 90 días para volcar ese dinero en nuevos préstamos hipotecarios. El plazo vence el 1 de diciembre. La lógica del programa es sencilla pero no menor: para prestar a 15, 20 o 30 años, los bancos necesitan fondos que no tengan que devolver de inmediato. El FGS les provee exactamente eso.
Los créditos que surjan de este esquema tendrán un plazo mínimo de 15 años, una tasa máxima de UVA + 7,5% anual y podrán alcanzar hasta 150.000 UVA, equivalentes a cerca de US$ 200.000. Más allá de esos parámetros, cada banco definirá sus propios requisitos: ingresos mínimos, porcentaje del valor de la propiedad que está dispuesto a financiar y condiciones de acceso para sus clientes.
El lanzamiento llega después de un período en el que el crédito hipotecario prácticamente desapareció como herramienta de compra de vivienda en Argentina. Si los bancos efectivamente canalizan estos fondos en nuevas líneas accesibles antes de fin de año, el mercado inmobiliario podría ver un movimiento real. La pregunta que queda abierta es cuánto de ese dinero llegará, en la práctica, a quienes realmente necesitan financiar su primera vivienda.


