La crisis de Granja Tres Arroyos ya no cabe en una sola provincia. Con plantas paralizadas en Córdoba, suspensiones en Buenos Aires y despidos frescos en Concepción del Uruguay, el gobernador Rogelio Frigerio impulsó la conformación de una mesa de trabajo conjunta entre jurisdicciones para abordar una problemática que, a esta altura, tiene dimensión nacional.
La iniciativa se conoció horas después de que la Federación de Trabajadores de Industrias de la Alimentación (FTIA) denunciara nuevos despidos en la planta entrerriana y la paralización de la sede de Capitán Sarmiento, en Buenos Aires, comunicada al personal hasta nuevo aviso. En Córdoba, la planta Avex arrastra una prolongada detención de actividades. El mapa del conflicto se expande y los trabajadores son los que ponen el cuerpo.
Desde la Provincia fueron directos: la crisis tiene origen y responsabilidad en el propio grupo empresario. Son sus autoridades y accionistas quienes deben hacer todos los esfuerzos para preservar las unidades productivas y garantizar las fuentes de trabajo. El mensaje no deja mucho margen para la interpretación.
La FTIA, por su parte, fue más dura todavía. Señaló que la empresa “sigue al margen de la ley”, realizando acciones arbitrarias, sin acatar la conciliación obligatoria vigente y desconociendo toda mesa de negociación. Para el gremio, ese accionar no es descuido: es deliberado. Los trabajadores de Alimentación apuntan directamente a un proceso de vaciamiento, con la empresa retirando capital productivo de sus plantas en lo que califican como un “accionar repudiable”.
La posición de Entre Ríos es clara en sus límites pero también en sus compromisos: las provincias no pueden reemplazar la responsabilidad de quienes conducen la empresa, pero sí pueden y deben intervenir para que una crisis empresarial no se transforme en una crisis social de mayor dimensión. El gobierno provincial asegura que viene asistiendo a los trabajadores afectados y manteniendo abiertos los canales institucionales.
La magnitud del conflicto también se mide en movilización. La FTIA, junto a la Unión Obrera Molinera Argentina (UOMA), la Federación Gremial del Personal de la Industria de la Carne y la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE), anunció una marcha para el 9 de septiembre ante la Secretaría de Trabajo de la Nación. El reclamo es concreto: defensa de las fuentes de trabajo, continuidad de la producción y participación activa del Estado nacional.
Las autoridades provinciales cerraron su postura con una advertencia dirigida a la empresa: Granja Tres Arroyos debe demostrar que está dispuesta a hacer todos los esfuerzos posibles para sostener su estructura productiva. Porque si no lo hace, serán los trabajadores y las comunidades donde se instalaron sus plantas quienes terminen pagando el costo de una crisis que ellos no generaron.


