Dos gobernadores peronistas, una amenaza climática concreta y $290.000 millones congelados: ese fue el escenario que se montó en la Casa de Gobierno de La Pampa cuando Axel Kicillof cruzó la frontera bonaerense para reunirse con su par Sergio Ziliotto y firmar una serie de convenios de cooperación hídrica, sanitaria y social.
El telón de fondo es el fenómeno El Niño, con pronósticos que hablan de un 90% de probabilidades de un evento muy fuerte y un 69% de chances de que sea el más potente desde 1950. Ante ese panorama, ambos mandatarios acordaron compartir en tiempo real bases de registros hidrométrico y pluviométrico, coordinar obras conjuntas y articular respuestas ante eventos climáticos extremos. “Este encuentro ratifica una forma de entender el federalismo: las provincias no podemos trabajar de manera aislada”, señaló Ziliotto.
Pero el mensaje político fue tan contundente como los acuerdos técnicos. Kicillof apuntó directo contra la administración de Javier Milei: “Cuando las provincias aportamos recursos a la Nación, lo hacemos con la condición de que retornen en obras de infraestructura y en políticas públicas. Nunca antes había pasado con este nivel de intensidad que los fondos no se utilizaran para nada que tenga que ver con el interés de las provincias”.
El ministro de Infraestructura bonaerense, Gabriel Katopodis, fue aún más duro con los números sobre la mesa: “Seguimos exigiendo al Gobierno nacional que haga un uso responsable de los $290.000 millones del Fondo Hídrico: esos recursos que hoy están congelados deberían estar invertidos en las obras que las provincias necesitan”. El Fondo Hídrico es una asignación específica del Impuesto a los Combustibles, es decir, plata que los ciudadanos aportan cada vez que cargan nafta.
Katopodis también denunció que el gobierno nacional no ejecutó ni un solo dólar de un crédito de 200 millones de dólares del Banco Mundial, tomado en octubre de 2023 para infraestructura de gestión de riesgos de inundaciones urbanas. “No licitaron una sola obra y lo usaron para dibujar el famoso equilibrio fiscal”, afirmó. A eso se sumaron críticas por el desguace del Instituto Nacional del Agua (INA) y la negativa a autorizar créditos provinciales para obras.
Kicillof ya había encendido la alarma la semana pasada frente a intendentes bonaerenses: “El contexto en el que se nos presenta este fenómeno probablemente muy grave es que gobierna a nivel nacional un Presidente, un equipo, una ideología, un modelo que piensa que no hace falta Estado prácticamente”. La advertencia es clara: si el Niño golpea con la intensidad que proyectan los meteorólogos, la discusión sobre quién frenó las obras va a estar muy presente en la agenda política de los próximos meses.


