Un disparo accidental en medio del campo y un policía muerto. Eso es lo que la Fiscalía lleva ahora a juicio oral en el norte entrerriano, con un pedido de cinco años de prisión para el imputado.
El caso involucra la muerte del agente César Raúl Benítez, quien perdió la vida tras recibir un disparo de un rifle. En el banco de los acusados está su propio compañero de fuerza, Juan Carlos Cerrudo, señalado como el autor del disparo. Según la versión que maneja la acusación, ambos se encontraban en un campo presuntamente con fines de caza cuando ocurrió el hecho fatal.
La calificación de “accidental” no exime de responsabilidad penal: la Fiscalía consideró que hay mérito suficiente para llevar el caso a debate oral y pidió formalmente la elevación a juicio. El requerimiento fija la pena pretendida en cinco años, una cifra que refleja la gravedad del resultado —la muerte de un efectivo policial— aunque encuadrada en una figura culposa y no dolosa.
El hecho sacude a la fuerza policial entrerriana, donde la muerte de un agente a manos de otro —aunque sea por imprudencia— es un episodio de por sí perturbador. Que dos uniformados hayan estado en un campo, con armas de servicio o propias, en una actividad que nada tiene que ver con sus funciones, es un dato que el juicio oral deberá poner bajo la lupa.
Ahora será la Justicia quien defina si la versión de accidente se sostiene o si hay elementos que complejicen el cuadro. El debate oral pondrá frente a frente las pruebas, los testimonios y la reconstrucción del hecho. Mientras tanto, la familia de Benítez espera que el proceso avance y que la muerte del agente no quede sin respuesta judicial.


