No fue un corte de cinta cualquiera. Rogelio Frigerio, gobernador de Entre Ríos, participó este lunes de la inauguración de una nueva sucursal de McDonald’s en Paraná, una apertura que la gestión provincial presentó como señal concreta de que el clima de negocios en la provincia está cambiando.
La inversión para poner en marcha el local fue de un millón de dólares, y el resultado más tangible para los vecinos de la capital entrerriana es la generación de aproximadamente 80 puestos de trabajo directos. En un contexto donde cada empleo formal se pelea palmo a palmo, ese número no es menor.
Frigerio aprovechó el acto para destacar el alcance del RINI, el Registro de Inversiones de Entre Ríos, y subrayó que las transformaciones impulsadas desde el Estado provincial empiezan a mostrar resultados concretos. El mensaje político fue claro: la provincia está abierta a la inversión privada, grande o chica, y hay condiciones para que eso suceda.
La presencia del gobernador en una inauguración de este tipo genera, inevitablemente, lecturas cruzadas. Para el oficialismo, es la prueba de que la gestión funciona y atrae capitales. Para sus críticos, la foto con los arcos dorados puede parecer más un gesto de marketing político que una política de desarrollo productivo estructural. Lo cierto es que 80 familias tienen un ingreso nuevo, y eso es un dato que no se puede ignorar.
La nueva sucursal se suma al mapa comercial de Paraná y representa una de las inversiones en el rubro gastronómico y de franquicias más significativas de los últimos meses en la capital provincial.


