El Turismo Carretera no es solo ruido de motores y banderas: es plata que circula, hoteles llenos, restaurantes sin mesa disponible y servicios que trabajan a pleno. Eso fue lo que dejó en claro el gobernador Rogelio Frigerio tras el paso de la categoría por Paraná, y el mensaje fue directo: esta fecha no se suelta.
Frigerio destacó el movimiento económico que generó la presencia del TC en la capital entrerriana, con impacto visible en la hotelería, la gastronomía y los servicios en general. No son datos menores: cuando una ciudad recibe una fecha del automovilismo nacional de ese calibre, el derrame es real y se siente en cada sector.
El gobernador recordó que Entre Ríos recuperó la fecha en 2024, un logro que no llegó solo sino que requirió gestión y negociación. Por eso, la advertencia que lanzó tiene peso: “No la tenemos que dejar ir”. Una frase corta que dice mucho sobre lo que está en juego si la organización o el respaldo institucional flaquean.
El Turismo Carretera tiene una historia larga con la provincia, y cada vez que vuelve deja una huella económica que va mucho más allá del espectáculo deportivo. Paraná lo sabe, y Frigerio lo subrayó con énfasis. La clave ahora es sostener lo que se consiguió y demostrar que Entre Ríos puede ser sede estable de una de las categorías más convocantes del automovilismo argentino.


