Los números no mienten y, esta vez, tampoco dan buenas noticias para el sector arrocero argentino. La campaña 2025/26 cerró con una producción nacional de 1.471.673 toneladas, sobre una superficie sembrada de 204.900 hectáreas, lo que representa una caída del 14% respecto del ciclo anterior, equivalente a 247.282 toneladas menos.
El área destinada al cultivo también se contrajo: la superficie sembrada bajó un 12% interanual, con una pérdida de 27.700 hectáreas. El rendimiento promedio nacional se ubicó en 7.184 kg/ha sobre el área sembrada, y en 7.191 kg/ha sobre la superficie efectivamente cosechada, con una merma interanual del 3%. El único dato que matiza el panorama es que ese rendimiento todavía supera en un 1,5% el promedio de las últimas cinco campañas.
El período estival estuvo marcado por la presencia de La Niña, condición que en principio favorece al arroz por la reducción de lluvias y el aumento de la radiación solar, especialmente en los días críticos que rodean la floración. Sin embargo, en el centro norte de la región arrocera se registraron precipitaciones por encima de lo esperado, lo que complicó el cuadro en algunas zonas.
En cuanto al mapa territorial, el dato más resonante es el retorno de Corrientes al primer lugar. La provincia norteña explicó el 47,2% del área implantada y el 48,5% de la producción total del país, con un rendimiento que creció un 2% interanual. Entre Ríos, en cambio, quedó segunda: representó el 26,8% del área sembrada y el 30% de la producción nacional, aunque con una caída de rendimiento del 3%, equivalente a 208 kg/ha menos que en el ciclo previo. Entre ambas provincias concentraron el 74% del área y el 78,5% de la producción del país.
La variedad largo fino dominó la campaña con el 71% de la superficie y el 73% de la producción, con más de 1.076.000 toneladas. El largo ancho aportó el 15% de la producción, y los tipos especiales, el 12% restante. Completan el mapa productivo Santa Fe, con el 12,4% de la producción nacional, Formosa con el 7%, y Chaco con una participación menor. Santa Fe registró la caída de rendimiento más pronunciada: un 15% interanual, equivalente a 1.050 kg/ha menos.
El informe fue elaborado en conjunto por la Bolsa de Comercio de Santa Fe, la Asociación Correntina de Plantadores de Arroz, la Bolsa de Comercio del Chaco, el INTA Corrientes y la Bolsa de Cereales de Entre Ríos. Para Entre Ríos, la campaña deja un balance agridulce: sin pérdidas de hectáreas, pero con rendimientos en baja y sin poder retener el liderazgo regional que en otras temporadas le perteneció.


