El número es contundente y no admite eufemismos: casi 90.000 trabajadores registrados perdió la industria argentina desde su último pico de empleo, y el sector explica más de uno de cada tres asalariados privados formales que desaparecieron del mapa desde que Javier Milei asumió la presidencia en noviembre de 2023. No es una estadística abstracta: son familias, convenios colectivos, trayectorias laborales que se cortaron.
El dato surge de un informe que lleva el sello de Techint, uno de los grupos industriales más grandes del país, y que no escatima en diagnóstico: la situación del empleo fabril es de “extrema fragilidad”. Que sea el propio sector privado industrial el que enciende la alarma le da al informe un peso particular. No es un sindicato, no es la oposición: es uno de los actores centrales de la producción nacional advirtiendo que el piso todavía no apareció.
El cuadro se agrava cuando se mira la otra cara de la moneda. Mientras caía el empleo formal, la informalidad laboral en el sector fabril creció casi 10 puntos porcentuales en una década. Eso significa que una porción creciente de los trabajadores que siguen en la industria lo hacen sin aportes, sin obra social, sin protección ante un despido. Trabajan, sí, pero en la precariedad.
El contexto macroeconómico del gobierno de Milei apuesta a que la baja de la inflación y el reordenamiento fiscal terminen derramando sobre el empleo y la actividad. Esa apuesta todavía no se verifica en la industria: el sector sigue siendo el principal damnificado de la reconversión en curso, y los números no muestran señales claras de recuperación sostenida en el empleo registrado.
Para las provincias con base industrial —y Entre Ríos no es ajena a esa realidad, con su agroindustria, sus frigoríficos y su sector citrícola— el deterioro del empleo formal fabril a nivel nacional es una señal de alerta que no puede leerse solo como un problema porteño o del Gran Buenos Aires. La fragilidad que describe el informe es sistémica, y sus efectos se sienten en cada planta, en cada convenio, en cada trabajador que mira el recibo de sueldo y se pregunta hasta cuándo.


