El río ingresa en la Colonia del CEC y la discusión no es menor: el sindicato dice que cada crecida le deja daños y que nadie le devolvió recursos. No es un reclamo nuevo, es una herida que se abre con cada agua alta.
Según Simonetti, la tarea de recomponer el predio terminó siendo del gremio, con recursos que corresponden a los afiliados. “Cada inundación nos provoca daños y cuando más nos afecta, más recursos tenemos que afectar. Pero siempre lo hemos hecho solos”, indicó.
El reclamo no es nuevo. Hace más de 20 años enviaron una carta a la CTM con fotos y perjuicios de una crecida. “Jamás nunca nos han dado nada, ni un subsidio ni nada de nada”, sostuvo.
Tras no recibir respuesta, dejaron de plantear porque sabían que tendrían que recuperar el complejo con recursos propios. El silencio, según el relato, hizo el resto: sin esperar nada ni del municipio ni de Salto Grande.
El reclamo no fue dirigido a la CTM por cuestiones de azar. Simonetti vinculó las crecidas periódicas con la represa y puso sobre la mesa un antecedente que, para el gremio, no es menor: la relación del predio con el sindicato y la historia del gremio.
El predio, según el relato, pertenece al sindicato durante una de las dos intendencias de Gerardo Yoya (1950-1952; 1952-1955), quien antes fue secretario general del gremio.
“Es una donación con título de propiedad, como se hacía antes”, remarcó. El secretario general actual sostuvo que, en las décadas previas a la construcción de la represa, no había inundaciones. Como ejemplo, citó lo que era el balneario Los Sauces en aquellos años.
Aun así, en la memoria de la ciudad queda la inundación de 1959, la más importante de la que se tenga memoria. Simonetti la describió como algo excepcional: “Pero si uno mira, pasaban 15 años y no pasaba nada”.
El quiebre, según el gremio, llegó en 1983, cuando se inauguró la presa. Desde entonces, dijo, “cada dos o tres años tenemos inundaciones”. El gremialista sostuvo que perdieron la cuenta: “Ya no sabemos cuántas son”.
Lo que queda en el aire es el costo que el gremio asume cuando el agua vuelve. Si cada crecida exige recomponer el predio, y si cada recomposición sale de los recursos de los afiliados, el reclamo deja de ser una queja puntual y pasa a ser una cuenta abierta.
El reclamo queda expuesto: el sindicato sostiene que nunca recibió resarcimiento de la CTM, ni de la municipalidad ni de la Provincia. La historia del predio, los daños por crecidas y el reclamo a Salto Grande quedan en el centro de la discusión.


