martes, agosto 11, 2026
InicioNACIONALESUnilever cerró su planta de Mendoza que producía insumos para Knorr

Unilever cerró su planta de Mendoza que producía insumos para Knorr

Era la única planta deshidratadora de Unilever en el mundo y la más grande de su tipo en la Argentina. Esta semana, la multinacional confirmó el cierre del proceso de deshidratación de vegetales en su fábrica de Corralitos, en el departamento de Guaymallén, Mendoza, y desvinculó al personal afectado sin precisar públicamente la cantidad exacta de trabajadores.

La empresa difundió un comunicado en el que justificó la decisión como parte de la “evolución del negocio de alimentos” y de la “transformación permanente del modelo operativo” para adaptarse a los cambios en los hábitos de consumo globales. Palabras prolijas para una noticia dura: una planta con más de seis décadas de historia que cierra sus puertas.

La fábrica se inauguró en 1964 bajo la órbita de Refinerías de Maíz S.A.C.I.F. y fue absorbida progresivamente por Unilever, que tomó el control directo en 2005. Desde entonces, la planta procesaba doce variedades de hortalizas —zanahoria, zapallo, cebolla, ajo, tomate y pimiento, entre otras— y recibía anualmente unas 15.000 toneladas de vegetales frescos, transformándolas en aproximadamente 3.200 toneladas de productos deshidratados por año. En una sola jornada se llegaban a procesar hasta 60.000 kilos de zapallo fresco.

El 90% de la producción abastecía el mercado interno, principalmente como insumo para las sopas, caldos y purés de la marca Knorr. El 10% restante se exportaba a plantas de Unilever en Brasil, Alemania y México. Eso significa que parte de los productos Knorr que se consumían en esos mercados llevaban insumos procesados íntegramente en suelo mendocino. Ahora eso se termina.

Uno de los capítulos más notables de esta historia es el vínculo de casi treinta años entre la planta y el INTA. La relación arrancó en la década de 1970, cuando Refinerías de Maíz pidió asesoramiento técnico al INTA Mendoza-San Juan, y se formalizó como convenio en 1993. De ese trabajo conjunto surgieron variedades de hortalizas específicamente pensadas para la deshidratación industrial: la cebolla RefINTA, con un 20% de sólidos frente al 9% de las variedades de consumo en fresco; la cebolla Alfredo INTA, que adelantó los tiempos de cosecha; y los zapallos Zapuco INTA y Aconcagua INTA, este último con un salto de rendimiento industrial del 120% que posicionó a la Argentina entre los principales exportadores mundiales de zapallo deshidratado.

En 2022, Unilever y el INTA firmaron un convenio de tres años para desarrollar agricultura regenerativa entre los productores que abastecían la planta, con foco en la salud del suelo, el uso eficiente del agua y la conservación de la biodiversidad. El programa arrancó con ocho productores sobre 800 hectáreas y para fines de 2024 ya alcanzaba las 1.300 hectáreas trabajadas bajo esa metodología. Todo ese recorrido institucional y técnico queda ahora en suspenso, con la red de fincas proveedoras de Mendoza, San Juan y Córdoba sin su principal comprador.

MAS VISTAS

NOTAS RELACIONADAS
Secured By miniOrange