Un mes de búsqueda, un criadero de chanchos y un cuerpo en avanzado estado de descomposición. Así terminó la historia de Mario Andrés Forquera, de 46 años, desaparecido el 5 de julio en la provincia de Neuquén y hallado muerto en un predio de la ciudad de Senillosa.
El cuerpo fue encontrado el 3 de agosto en el interior del criadero, desnudo y en un estado que hizo imposible la identificación inmediata. Recién en las últimas horas se confirmó la identidad mediante un estudio dactiloscópico, dado el nivel de descomposición. Los análisis histopatológicos complementarios a la autopsia determinaron además la presencia de elementos compatibles con un acto criminal: no hay dudas de que Forquera fue asesinado.
La investigación, a cargo de la fiscal María Guadalupe Inaudi, avanzó sobre comunicaciones telefónicas y cámaras de seguridad. Eso derivó en siete allanamientos simultáneos en domicilios de Neuquén Capital y de Senillosa. En esos procedimientos los agentes dieron con tres hombres de 38, 39 y 45 años que tendrían vinculación con el homicidio. Los tres fueron trasladados a la comisaría undécima y serán imputados.
Forquera había sido denunciado como desaparecido el 8 de julio, tres días después de la última vez que se lo vio. La Policía de Neuquén difundió su foto y sus características físicas en redes sociales durante semanas. En el mismo predio donde apareció el cadáver, los investigadores encontraron ropa que pertenecía al hombre, lo que ya antes del análisis dactiloscópico apuntaba a que se trataba de él. La causa sigue abierta mientras la Justicia neuquina avanza en la reconstrucción de los hechos y determina el rol exacto de cada uno de los detenidos.


