Las cartas llegaron con fecha 29 de julio y cayeron como un balde de agua fría en Concepción del Uruguay: Granja Tres Arroyos, la firma avícola de la familia De Grazia, comenzó a notificar a sus trabajadores la extinción de sus contratos laborales, generando una ola de preocupación que ya sacude al ámbito gremial y a buena parte de la ciudad.
Las notificaciones invocan el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo, que permite reducir la indemnización a la mitad cuando la causa del despido es una grave disminución del trabajo no imputable al empleador. En otras palabras, la empresa no reconoce responsabilidad propia en la crisis y carga las culpas sobre factores externos.
En el texto de las cartas, la compañía enumera una serie de razones que habrían deteriorado su situación: los brotes de influenza aviar registrados en el país, que derivaron en cierres y restricciones de acceso a mercados internacionales; una reducción de las exportaciones; una sobreoferta en el mercado interno; una caída en los precios de comercialización; y un incremento sostenido de los costos de explotación. A ese cuadro, agrega lo que define como contingencias operativas y conflictos colectivos que habrían afectado el normal desarrollo de la actividad.
La empresa sostiene que antes de llegar a esta instancia adoptó distintas medidas para preservar la continuidad de la explotación y mantener la mayor cantidad posible de puestos de trabajo, pero que esas acciones resultaron insuficientes. El desenlace fue una reestructuración parcial de la organización y una adecuación de la dotación de personal. Las cartas ponen a disposición de los trabajadores los haberes, la liquidación final, la indemnización prevista y los certificados laborales.
Lo que todavía no está claro es la magnitud real del golpe. En las últimas horas circularon versiones que ubican la cantidad de despidos entre 250 y 550 trabajadores, una cifra que, de confirmarse en el extremo superior, convertiría esto en uno de los desembolsos laborales más graves que haya enfrentado la ciudad en años recientes. Sin embargo, esa cifra no fue confirmada oficialmente por la empresa ni por ninguna autoridad.
La situación genera especial alarma en La Histórica, donde la planta de Granja Tres Arroyos representa una fuente de empleo de peso real para cientos de familias. El gremio del sector ya está en alerta y se aguardan precisiones sobre la cantidad exacta de afectados y las acciones que podrían encarar los representantes sindicales en los próximos días.


