martes, agosto 4, 2026
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Vacaciones de invierno en Concordia: 35% de ocupación y hoteleros al límite

Los números no mienten, y esta vez duelen. Concordia cerró las vacaciones de invierno 2026 con una ocupación hotelera promedio del 35%, la peor marca de los últimos años según el sector que nuclea a hoteleros, gastronómicos y referentes del turismo local. No es una estadística fría: detrás de ese porcentaje hay negocios que abrieron sus puertas sin saber si iban a cubrir los costos del día.

El diagnóstico es unánime entre los socios del sector, tanto del centro como de la Costanera: “Abrimos para mantenernos, pero muchas veces los números del día no alcanzan para cubrir los costos”. La queja se repite con otra frase igual de dura: “Prácticamente no hubo turistas y el consumo de los propios concordienses fue muy bajo”. Cuando el turista de afuera no llega y el vecino tampoco sale a gastar, la ecuación no cierra para nadie.

La situación se extiende también a las termas administradas por CODESAL, ubicadas en el lago de Salto Grande. Los concesionarios del lugar aseguran estar atravesando “la peor temporada de su historia”, y los registros de ingreso del organismo no hacen más que confirmar esa percepción. Un complejo termal con poca gente en pleno invierno es una imagen que habla sola.

El contraste con Federación es incómodo pero necesario. A apenas unos kilómetros, ese destino alcanzó niveles de ocupación cercanos al 52% durante el mismo período. Y hay un dato que vale la pena subrayar: los establecimientos de mayor categoría fueron los primeros en completar sus plazas. El turista con poder adquisitivo siguió viajando; el que buscaba cabañas económicas, directamente no pudo. Eso dice algo sobre cómo el ajuste económico golpea diferente según el bolsillo, pero también dice algo sobre qué destinos supieron capturar al viajero que sí estaba disponible.

Concordia presentó en los últimos tiempos un Plan Estratégico de Turismo, renovó su Secretaría de Turismo y participó en la conformación del EMTURER, el organismo que debería articular acciones para posicionar a Entre Ríos como destino integral. Planes, cambios, organismos. Pero los resultados, de momento, no aparecen. La ciudad tiene atractivos reales: el lago, las termas, la costanera, la historia. El problema no es la materia prima, es la capacidad de transformarla en turistas que lleguen, se queden y vuelvan.

Mientras tanto, algunos establecimientos cerraron sus puertas en el último tiempo, reduciendo la capacidad hotelera disponible. Otros vecinos apostaron igual, invirtieron en nuevos emprendimientos y se encontraron con una temporada que no recompensó el esfuerzo. El sector reclama respuestas concretas y urgentes a las autoridades municipales y provinciales, antes de que la próxima temporada encuentre a la ciudad en la misma posición o en una peor.

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