Por unanimidad y sin votos en contra: así aprobó el Concejo Deliberante de Federación un pedido formal a ENERSA para que refuerce la seguridad de una planta transformadora ubicada en el casco urbano. La preocupación de los vecinos finalmente encontró eco institucional.
La iniciativa, impulsada por el Bloque Justicialista, exige la adecuación inmediata del cerramiento perimetral: nada de parches ni remiendos, sino el reemplazo del alambrado existente por un muro que cumpla con las normas de seguridad vigentes. Una instalación eléctrica de esas características en plena zona urbana con un simple alambrado como barrera es, cuanto menos, una invitación al accidente.
Pero el pedido no se queda ahí. El Concejo también requirió la intervención del EPRE —el Ente Provincial Regulador de la Energía— y la realización de un estudio de factibilidad para evaluar la posibilidad de relocalizar la planta fuera del ejido urbano. Es decir, la mirada no es solo de corto plazo: se apunta a una solución estructural que saque la infraestructura de alta tensión del medio de la ciudad.
La aprobación por unanimidad no es un dato menor: refleja que la preocupación vecinal cruzó las fronteras partidarias y que ningún concejal estuvo dispuesto a quedar del lado equivocado en una cuestión de seguridad pública. Ahora la pelota queda en la cancha de ENERSA y del EPRE, que deberán responder con acciones concretas y en tiempo razonable.


