La tensión en torno al proyecto de Ley de Tierras llegó a la calle. Este jueves en Paraná, una amplia convocatoria de organizaciones sociales, ambientales, sindicales y políticas tomará las calles para rechazar una iniciativa que, según sus impulsores, amenaza con abrir la puerta a consecuencias graves para el territorio entrerriano.
La movilización se da en simultáneo con el debate en el Senado, lo que le da a la jornada una carga política y simbólica difícil de ignorar. No es casual el timing: quienes se oponen al proyecto saben que las horas que corren son decisivas.
Nadia Burgos, referente de la Multisectorial por los Humedales, fue una de las voces que explicó los cuestionamientos centrales al texto. Según Burgos, los efectos del proyecto sobre Entre Ríos podrían ser significativos, aunque los detalles precisos de esos impactos dependen del avance del debate legislativo.
La Multisectorial por los Humedales viene siendo una de las organizaciones más activas en la defensa del territorio y los bienes naturales de la provincia. Su presencia en esta convocatoria le da al reclamo un anclaje ambiental que va más allá de la disputa política coyuntural: acá se habla de tierra, de agua, de lo que queda cuando las leyes cambian y los recursos se van.
La pregunta que flota en el ambiente es si el Senado escuchará las voces de la calle o si el proyecto avanzará con la lógica de los números legislativos. Lo que es claro es que la resistencia existe, es organizada y tiene cara visible. La marcha de este jueves en Paraná será el termómetro más concreto de hasta dónde llega esa resistencia.


