Una consigna que apunta directo al corazón del debate territorial: #DefendamosElTerritorio. El Colectivo Eco Social convocó a un semaforazo y ruidazo para rechazar el proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, una iniciativa que, según el espacio, reescribiría las reglas del juego sobre la tierra en Argentina de una manera que no beneficia precisamente a los de abajo.
Desde el colectivo sostienen que el proyecto eliminaría restricciones clave para la venta de tierras a capitales extranjeros y recortaría las protecciones vigentes sobre amplias zonas del territorio nacional. En la lista de daños que advierten aparecen la Ley de Manejo del Fuego, el régimen de expropiaciones y las normas que hoy regulan los desalojos. También alertan sobre el impacto en la soberanía alimentaria e hídrica, con lagos, ríos y nacientes de agua en la mira.
La frase que eligieron para sintetizar su postura no deja margen para la ambigüedad: «Para el pueblo, los desalojos forzados y exprés; para el capital extranjero, las tierras estratégicas. Le dicen usurpación cuando se trata de familias pobres; le dicen inversión cuando se trata de magnates». Pocas veces una cita resume tan bien la grieta que separa a quienes impulsan una norma de quienes la padecen.
Entre los puntos más sensibles del rechazo está la situación de las comunidades originarias y de las personas en situación de vulnerabilidad habitacional, que según los convocantes quedarían aún más expuestas a desalojos si la ley avanza en el Congreso. La pregunta que flota en el ambiente es simple y urgente: ¿quién protege el territorio cuando la ley lo desprotege?
La convocatoria es abierta y apunta a sumar organizaciones, colectivos, artistas y vecinos. Los organizadores piden llevar carteles y elementos para hacer ruido, en sintonía con la movilización plurinacional prevista para el 6 de agosto bajo la consigna #DefendamosElTerritorio. La acción callejera busca visibilizar el rechazo antes de que el proyecto avance en el Parlamento.


