No alcanza con la buena voluntad ni con años de experiencia informal: vacunar es una tarea que exige formación específica, y esa es la premisa que guió a UPCN a organizar una capacitación en inmunización para enfermeros de la provincia.
La propuesta no fue un curso exprés ni una charla de tarde. Combinó cinco encuentros presenciales, actividades virtuales, un examen integrador y una práctica concreta con inyectables. Un recorrido completo para quienes trabajan a diario con pacientes y tienen en sus manos algo tan delicado como la cadena de vacunación.
El dato que le da peso institucional al proceso: los participantes recibirán una certificación respaldada por una resolución del Ministerio de Salud de Entre Ríos. No es un papel más para el cajón, sino un aval oficial que reconoce la competencia adquirida.
La frase que eligieron para resumirlo todo dice bastante: “No cualquiera puede ir a vacunar”. En tiempos donde la salud pública sigue bajo presión y los equipos de enfermería cargan con una demanda creciente, apostar a la formación certificada es una decisión que va en la dirección correcta. Que el gremio sea el que impulsa este tipo de iniciativas también habla de un rol que excede lo reivindicativo y se mete de lleno en la calidad del trabajo cotidiano.
La inmunización es uno de los pilares más eficaces de la salud pública, y su efectividad depende tanto de las vacunas disponibles como de quienes las aplican. Contar con enfermeros formados y certificados en ese proceso no es un detalle burocrático: es parte de garantizar que cada dosis llegue bien.


