El campo argentino tiene nueva regla: desde ahora, cada producto veterinario que circule en el país deberá poder ser rastreado desde su origen hasta el usuario final. El Gobierno nacional puso en marcha el Sigtrazavet, un sistema nacional de trazabilidad que el Senasa implementa con carácter obligatorio para toda la cadena productiva.
La plataforma permite registrar, monitorear y controlar cada eslabón del recorrido: producción, distribución y comercialización. No es un sistema voluntario ni una recomendación: es un requisito que alcanza a todos los actores del sector, desde los laboratorios hasta los puntos de venta.
Uno de los cambios más concretos que trae el Sigtrazavet es la incorporación de la receta veterinaria electrónica como herramienta obligatoria. Esto implica que los profesionales deberán emitir sus prescripciones de forma digital, lo que permite cruzar datos, detectar irregularidades y tener un registro centralizado de qué se receta, dónde y a quién.
La medida apunta a resolver un problema histórico del sector: la falta de trazabilidad completa en el circuito de medicamentos y productos veterinarios, que en muchos casos habilitaba el ingreso de productos sin control adecuado o la comercialización fuera de los canales habilitados. Con un sistema integrado, el Estado nacional busca cerrar esos márgenes grises.
Para los productores agropecuarios de la región, que dependen de insumos veterinarios tanto en ganadería como en otras actividades, el impacto es directo: la documentación digital y el registro obligatorio cambiarán la operatoria cotidiana con veterinarios y distribuidores. El cumplimiento de los plazos y la capacitación de los actores involucrados serán claves para que el sistema funcione como fue diseñado.


