De afeitarse el bigote en YouTube para hacer reír a sus seguidores a pararse ante el mundo en la final de un Mundial. La historia de María Becerra es, sin dudas, una de las más vertiginosas de la música argentina en los últimos tiempos.
Este domingo, antes de que ruede la pelota en la gran final entre Argentina y España en el estadio MetLife de Nueva York, será ella la encargada de entonar el Himno Nacional ante millones de espectadores en todo el planeta. La propia artista confirmó la noticia el sábado por la noche a través de sus redes sociales, mostrando que viajaba en un avión privado rumbo a la ciudad estadounidense.
La elección fue de la AFA y generó cierta sorpresa en un ambiente donde se especulaba con el regreso de Lali —quien había cantado el Himno en la final de la edición anterior— o incluso con la participación de Soledad Pastorutti, una posibilidad que no prosperó por cuestiones de agenda. Sin embargo, para quienes siguieron de cerca la carrera de Becerra, la decisión tiene toda la lógica del mundo.
Nacida y criada en Quilmes, María empezó a hacerse conocida durante su adolescencia en YouTube, donde publicaba sketches de humor y videos descontracturados que conectaron rápidamente con una audiencia masiva y joven. En 2019 dio el salto definitivo a la música, y lo que parecía una apuesta más terminó convirtiéndose en uno de los fenómenos más impactantes de la escena local.
En apenas siete años lanzó una sucesión de éxitos y colaboró con figuras internacionales como Camila Cabello, J Balvin, Enrique Iglesias, Michael Bublé y Paris Hilton. Se convirtió además en la primera mujer argentina en agotar dos estadios River Plate, un récord que recién este año pudo igualar Lali tras más de dos décadas de carrera. Hoy es la artista argentina más escuchada en Spotify a nivel global.
Bajo el apodo de “la nena de Argentina”, construyó una identidad que mezcla cercanía, talento y una capacidad de reinvención que pocos artistas logran sostener a ese ritmo. La decisión de la AFA parece, más que una sorpresa, un reconocimiento a ese recorrido.
Del otro lado, España no tendrá un cantante interpretando su himno antes de la final: la Marcha Real carece de letra oficial y es una composición exclusivamente instrumental, por lo que sonará sin voz en el estadio.


