Las abejas no son solo miel: son el motor silencioso de buena parte de la producción de alimentos del planeta. Y ese motor está en problemas. Un estudio publicado en la revista científica internacional Apidologie encendió las alarmas sobre el estado sanitario de las colmenas en América Latina, donde las pérdidas anuales de colonias oscilan entre el 20 % y el 50 % según el país.
El principal responsable de esa devastación tiene nombre y apellido: el ácaro Varroa destructor, el enemigo número uno de la apicultura regional. Pero no actúa solo. Natalia Bulacio Cagnolo, especialista en sanidad apícola del INTA, advirtió que a ese ectoparásito se suman el microsporidio Nosema ceranae y varios virus, entre ellos el llamado virus de las alas deformes, que reducen la productividad y comprometen directamente la supervivencia de las colmenas. Un combo letal que avanza sin demasiado freno.
El estudio no se limita a identificar amenazas: apunta al fondo del problema. La región carece de sistemas de monitoreo permanentes y actualizados que permitan detectar riesgos antes de que crucen fronteras. “Disponer de sistemas de monitoreo permanentes, mediante vigilancia activa, permite detectar tempranamente la aparición de nuevas enfermedades, seguir su evolución y emitir alertas antes de que los problemas se propaguen entre regiones o crucen fronteras”, señaló Bulacio Cagnolo. Como ejemplo concreto de lo que puede pasar sin esa vigilancia, la especialista mencionó la detección del Pequeño Escarabajo de las Colmenas (Aethina tumida) en Brasil, Bolivia y Paraguay.
Hay, sin embargo, una cara alentadora. En Argentina y Uruguay, los programas de monitoreo sostenido lograron reducir a niveles mínimos la presencia de la Loque americana, una de las enfermedades bacterianas más graves que afectan a las abejas. La combinación de diagnósticos sistemáticos y buenas prácticas de manejo demostró que, cuando hay voluntad y recursos, los resultados llegan. Además, en poblaciones de abejas de Argentina, Uruguay y Cuba, los investigadores identificaron mecanismos naturales de resistencia al Varroa destructor sin necesidad de tratamientos químicos sintéticos, lo que abre la puerta a estrategias de manejo más sustentables.
La investigación contó con participación argentina destacada: integraron el equipo Natalia Bulacio Cagnolo (INTA, IDICAL-INTA PROAPI) junto con Alejandra Scannapieco, Adriana Pacini y Agostina Giacobino, del CONICET e INTA PROAPI. Los resultados se presentaron en el marco del XVII Congreso Latinoamericano de Apicultura (FILAPI 2026), que se desarrolla hasta el 6 de septiembre en Mar del Plata, provincia de Buenos Aires, y que reúne a investigadores, productores y representantes de toda la cadena apícola regional. La sanidad de las abejas es, hoy más que nunca, un asunto de política alimentaria.


