Dos años de gestión y la misma pregunta sin respuesta: ¿por qué siguen apareciendo empleados municipales sin tareas asignadas? Eso fue, en esencia, lo que planteó el concejal Selva tras el encuentro con el funcionario Ferreyra en el Concejo Deliberante de Concordia, donde se debatió la situación de los contratos no renovados.
La reunión fue a puertas cerradas y se realizó una hora antes del partido de Argentina. Ferreyra defendió los recortes y confirmó que la política de no renovación de contratos continuará cada seis meses. El número en disputa: mientras el municipio habla de 56 empleados desvinculados en esta tanda, desde el bloque opositor se sostiene que la cifra real ronda los 70.
Selva no se guardó nada. Cuestionó que el argumento oficial de “personas sin funciones” no resiste el menor análisis cuando hay centros de salud como el del barrio Nebel que no contaban con enfermeras para atender pacientes. “No puede ser que, después de dos años, sigan encontrando gente sin trabajar“, disparó el concejal, apuntando directamente a la coherencia del discurso oficial.
Uno de los datos más pesados que dejó la reunión tiene que ver con la forma en que se arman las listas de desvinculados. Según lo que surgió del encuentro, esas listas las confeccionan los responsables de cada área. “Los hacen según la cara, a algunos sí y a otros no“, remarcó Selva, dejando en claro que el criterio técnico brilla por su ausencia.
El concejal también recordó las promesas de campaña sobre jerarquizar a los empleados municipales y corregir lo que estaba mal. “Se hizo todo lo contrario, acá se corta el hilo por lo más delgado”, sostuvo. Y agregó que en paralelo proliferan las cooperativas afines al gobierno, una figura que reemplaza en los hechos a los contratos directos.
Hay casos que ilustran la arbitrariedad del sistema: algunos de los empleados echados volvieron a sus puestos tras llamados de “un ex futbolista reconocido en Concordia” o de “la Gobernación”. Para Selva, eso solo confirma el error original. “No vas a contratar de nuevo a una persona que estuvo bien echada”, razonó. Los que tienen padrinos, en sus propias palabras, “no mueren infieles en ésta”.
Lo que más preocupa, sin embargo, es la dimensión del fenómeno acumulado. Selva advirtió que ya se superaron los 300 despidos en total y que la modalidad está instalada como práctica de gestión. “Lograron instalar el miedo a través de estas prácticas. Esto que tanto denunciaban en campaña, hoy lo están haciendo alevosamente”, señaló. Contratados y monotributistas, a diferencia del personal de planta, no tienen herramientas legales para defenderse cuando les labran un sumario o simplemente no les renuevan.
Entre los casos más llamativos que mencionó Selva figuran empleados que estaban con licencia por enfermedad o accidente en la Subsecretaría de Seguridad y quedaron igualmente fuera. Ante el escándalo, el municipio los llamó de nuevo para ofrecerles un monotributo, lo que en la práctica equivale a reconocer el error. La próxima ventana de renovaciones llega en seis meses, y todo indica que el mecanismo se repetirá.


