La Costanera Eduardo Nébel tiene nueva hoja de ruta. Una ordenanza municipal acaba de zonificar el predio ribereño delimitado entre las calles Echagüe, Coldaroli, las proyecciones de Dr. G. Estévez Boero y M. Magariños, y la costa del río Uruguay, con el objetivo de ordenar los usos del espacio público y habilitar inversiones concretas en uno de los sectores más visitados de la ciudad.
El cambio más visible es la creación de una Zona Gastronómica para Food Trucks en las inmediaciones de la avenida Santiago Coldaroli y el borde del río. El sector contará con infraestructura básica: energía eléctrica, agua potable y manejo de residuos. No es un detalle menor: sin esos servicios, cualquier emprendimiento de este tipo termina siendo un caos de cables pelados y bidones. La norma apunta a evitar eso desde el arranque.
Cerca del boulevard San Lorenzo, la ordenanza habilita una Zona de Equipamiento Comercial Gastronómico con estructuras modulares livianas de carácter permanente, con espacios de expansión al exterior y diseño integrado al paisaje ribereño. Y en las inmediaciones de calle Néstor Garat, se crea una Zona de Estar y Juegos con juegos infantiles, bancos, mesas, espacios de sombra y parquización con especies autóctonas. La ribera como espacio para quedarse, no solo para pasar.
La norma también consolida usos ya existentes: estacionamientos, miradores y accesos a la playa. Todo lo que ya funcionaba queda encuadrado legalmente, sin borrón ni cuenta nueva.
Las actividades gastronómicas, incluso con espectáculos acústicos en vivo, serán consideradas «usos condicionados» según el Código de Ordenamiento Urbano y Territorial. Cada emprendimiento deberá pasar por evaluación técnica municipal antes de obtener la aprobación definitiva. Nada de abrir y ver qué pasa.
Lo que no va a pasar, directamente, es la instalación de boliches bailables, discotecas o salones de fiestas. La ordenanza los prohíbe expresamente en toda la Costanera Nébel, argumentando la cercanía con sectores residenciales. También queda vedada la difusión de música con equipos de caraudio o sistemas de sonido de alta potencia montados en vehículos. Una restricción que más de un vecino de la zona va a aplaudir.
La ordenanza incluye además la oficialización del nombre «Presidente Julio Argentino Roca» para la calle principal que corre paralela al río entre las avenidas Andrés Chabrillón y Santiago Coldaroli. Ese punto sigue siendo el más polémico del paquete normativo: en los días previos, vecinos, organizaciones sociales y referentes de derechos humanos cuestionaron el homenaje al ex presidente por su rol en la denominada Conquista del Desierto. Hubo intervenciones simbólicas y una jornada de lectura pública bajo la consigna «Leer por la Nébel» en rechazo al cambio de nombre. La polémica no parece estar cerca de cerrarse.


