“Nada va a cambiar”, resumió Ricardo Diab, presidente de CAME, al analizar el horizonte de las pymes en 2027. La frase condensa la bronca de un sector que siente que el alivio fiscal no alcanza si no vuelven las ventas.
El dirigente le pidió al Gobierno de Javier Milei medidas concretas para reactivar el consumo, porque sin ventas no se sostiene la actividad ni el empleo. Su diagnóstico combina dos ideas: aliviar las obligaciones fiscales y generar condiciones para que el mercado interno vuelva a comprar.
Valoró la prórroga de la suspensión de embargos de ARCA, que responde a un pedido del sector, pero advirtió que “no soluciona el problema” que llevó a las pymes a endeudarse. En otras palabras, el tiempo ganado no reemplaza la falta de consumo que golpea a comercios y empresas.
El paquete de alivio anunciado por el ministro Luis Caputo suspendió hasta el 30 de junio de 2027 el inicio de ejecuciones fiscales y de nuevos embargos para mipymes y pequeños contribuyentes alcanzados. Diab reconoció que era una de las solicitudes del sector: “Hasta ahí estamos de acuerdo y aplaudimos”, expresó.
Sin embargo, consideró que el esquema para regularizar las obligaciones debe adaptarse a la situación financiera de quienes ya tienen dificultades. Reclamó 48 cuotas en lugar de 18, con interés más bajo y sin el anticipo del 5%, porque ese pago de movida resulta difícil para empresas con deuda acumulada.
Para explicar el límite de la asistencia, comparó la situación con un motor que consume aceite: “Le agrego aceite, lo solucioné, pero mientras tenga para agregar aceite funciona, pero no se soluciona el problema de fondo”, describió. Su planteo no fue rechazar la ayuda, sino advertir que su efecto será limitado sin una recuperación del mercado interno.
El presidente de CAME sostuvo que no ve políticas que busquen reactivar la actividad y que, si no mejora el mercado interno, las empresas pueden volver a acumular deudas. “Si esto se generó por la falta de funcionamiento de las empresas, por el bajo consumo y tampoco eso lo vamos solucionando, seguramente hacia futuro entraremos en la misma problemática”, sostuvo.
Diab también analizó la tensión entre estimular la demanda, bajar la inflación y mantener el equilibrio fiscal. Reconoció que, si hubiera mayor actividad, “un poco de inflación podría haber”, pero aclaró: “hay momentos en que tenemos que aflojar un poco la dieta porque si no, no sigo”.
El dirigente valoró la reducción de tasas para comprar vehículos nacionales como “un muy buen incentivo que demuestra que es posible hacerlo”, aunque señaló que “está muy direccionado a sectores”. Ese matiz muestra la lectura de CAME: hay herramientas que funcionan, pero no alcanzan si no tocan el consumo.
Consultado sobre programas de financiación como Ahora 12, recordó que CAME acompañó esas iniciativas y defendió su necesidad: “Es un dinamizador del consumo”, dijo. También mencionó el debate por el equilibrio fiscal y el subsidio a las tasas bancarias.
La advertencia de CAME es clara: sin consumo no hay ventas, sin ventas no hay empleo, y sin empleo el alivio fiscal se vuelve parche. El reclamo no es solo por tiempo: es por un mercado que vuelva a comprar y por reglas que permitan a las pymes ponerse al día sin ahogarse en el camino.


