domingo, noviembre 8, 2026
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Papa León XIV llegó a la Argentina: agenda, Cottolengo y detención por amenazas

El papa León XIV ya celebró su primera misa en América Latina durante su paso por Uruguay, y ahora llega a la Argentina con una agenda que atraviesa Buenos Aires, Córdoba y Luján. No es una visita cualquiera: es el regreso del pontificado a suelo argentino después de casi cuatro décadas.

La visita se extenderá entre el domingo 8 y el miércoles 11 de noviembre, con un recorrido que mezcla lo religioso, lo social y lo político, aunque el centro de gravedad parece estar en la palabra del pontífice. ¿Qué quiere decirte el pontífice a una sociedad que discute demasiado y escucha poco?

En su Exhortación Apostólica sobre el amor hacia los pobres, el pontífice sostiene: “La ayuda más importante para una persona pobre es promoverla a tener un buen trabajo”. Esa frase no es un eslogan: confirma un postulado de la Doctrina Social de la Iglesia, que el pontífice define en su encíclica Magnifica Humanitas como “una realidad viva” que dialoga con la historia, la cultura y las ciencias.

El lunes por la mañana, antes de ingresar al Pequeño Cottolengo Argentino de Don Orione, en Claypole, el Papa recorrerá unos 700 metros en papamóvil. Adentro, la visita comenzaría cerca de las 9 y duraría unos 45 minutos, con el predio como escenario de una visita que busca poner el trabajo, la salud y la contención en el centro de la conversación.

Luciana Ponce empezó a trabajar en ese predio y necesitó un croquis para no perderse: son 50 hectáreas con calles internas, una plaza central, una iglesia y decenas de edificios, entre hogares, consultorios, aulas, espacios de rehabilitación y talleres. Trece años después, Luciana Ponce sigue vinculada al lugar que recibirá al pontífice.

Fueron treinta y nueve años desde que un papa dejó por última vez suelo argentino. El 12 de abril de 1987, tras una misa de Domingo de Ramos que coincidió con la Jornada Mundial de la Juventud, Juan Pablo II se subió al avión que lo llevaba de vuelta a Roma. Esa distancia temporal explica por qué la llegada de León XIV se siente como un antes y un después.

En 1982, Juan Pablo II había viajado por primera vez al país, en plena Guerra de Malvinas. En sus 26 años de pontificado, visitó 129 países en 104 viajes; la Argentina tenía reservado un viaje pastoral en 1987, que duró una semana e incluyó Uruguay y Chile.

León XIV tiene un fuerte vínculo con América Latina, tras su paso por Perú, donde pasó gran parte de su vida eclesiástica. Esa trayectoria explica por qué su llegada a la Argentina no se lee solo como un acto religioso, sino como una señal que cruza la economía y la justicia social.

La Secretaría de Inteligencia de Estado informó que una persona fue detenida por haber realizado “amenazas de muerte” contra el papa. Según el organismo, el procedimiento se concretó en menos de 24 horas desde que se obtuvo información, por orden de la Justicia federal de Campana. El dato agrega una capa de tensión a una visita que, hasta ahora, se construye sobre expectativa y no sobre incidentes.

En la Iglesia argentina hay palabras que nunca son inocentes, y “pueblo” es una de ellas. Durante doce años, el Papa Francisco llevó a Roma una idea que abrevó con fuerza en los seminarios y en las villas de Buenos Aires. Ahora, con León XIV, el debate vuelve a la calle: ¿qué significa ser pueblo en un país que parece haber perdido la capacidad de escucharse?

La pregunta no es menor. Si el trabajo es la ayuda más importante para una persona pobre, entonces no te podés quedar solo con la imagen del papamóvil ni con el acto multitudinario: tenés que entrar en la discusión sobre justicia social.

La visita del papa León XIV a la Argentina se extenderá hasta el miércoles 11 de noviembre, con actividades previstas en Buenos Aires, Córdoba y Luján.

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