Milei aterrizó esta tarde en Madrid en plena campaña electoral española y la visita no te deja indiferente: es su séptimo viaje a ese país desde que es presidente. Será una gira corta pero intensa, metida de lleno en una elección que definirá al próximo presidente español el 29 de noviembre.
La llegada del presidente argentino funcionó como un sacudón para la campaña. El ministro de Transportes, Oscar Puente, atacó ayer al Presidente en un acto del PSOE y lo puso como ejemplo del rumbo que puede tomar España si gana la derecha: “La motosierra no crea ni construye nada, sólo corta y eso es lo que trae la derecha a este país”.
Pedro Sánchez había sido el primero en atacarlo durante el fin de semana: “Entre las tijeras de Feijóo y la motosierra del amigo de Milei, Abascal, si llegan al gobierno firmarían el acta de defunción del Estado de bienestar. Mi compromiso: cuatro años más de avances sociales y cero recortes”. La polémica en España ya estaba encendida por un supuesto ajuste al sistema previsional.
La oposición, que encabeza todas las encuestas, tomó nota de la polarización que genera Milei. No está previsto que Alberto Núñez Feijóo, presidente del PP y máximo candidato para reemplazar a Sánchez en La Moncloa, lo reciba durante el viaje. Tampoco Milei pidió verlo: nunca estuvieron juntos.
Más curiosa fue la actitud de Santiago Abascal, líder de Vox y amigo de Milei, que había posteado una foto con el libertario en cada una de las seis visitas presidenciales. Esta vez, por motivos de agenda del candidato, parece que no habrá foto: continuará con su campaña en Galicia y Asturias.
Milei visitará la Fundación Disenso, un think tank de Vox, pero allí lo recibirá el secretario general del partido, Ignacio Garriga. Según el partido, Abascal le transmitió esa agenda durante una conversación telefónica.
Los analistas políticos coinciden en que la irrupción de Milei podría tener un efecto adverso en la campaña. “El viaje de Milei impacta sobre todo en el voto progresista que le teme a un gobierno de extrema derecha”, explicó Gabriela Ortega Jarrín, doctora en Comunicación de la Universidad Complutense de Madrid y experta en campañas electorales.
César Calderón, director de la consultora Red Lines, también está convencido de que la llegada de Milei en este momento es “un regalo” para Sánchez. “Al PSOE le regalan un enemigo exterior con motosierra. Cada foto de Milei con Abascal es un spot gratuito para Sánchez. Le permite decir: esto es lo que viene. Además, la injerencia extranjera en campaña tiende a provocar rechazo aquí, incluso entre votantes que no sienten ninguna simpatía por Sánchez”, asegura.
Un alto dirigente del socialismo lo resumió con una frase: “Es una bendición absoluta”. La comunidad argentina en Madrid también se movilizó: la agrupación kirchnerista Argentina Soberana prepara una movilización para la tarde de este martes en Callao, pleno centro de Madrid, para repudiar su presencia.
La convocatoria que comenzó a circular por las redes sociales dice: “En Argentina lo estamos sufriendo. Venimos del futuro. España, no lo compres”. Milei ingresó al hotel acompañado por una breve comitiva, integrada por el canciller, Pablo Quirno, y por el vocero presidencial, Adrián Ravier.
La visita se mete en un tablero electoral donde cada imagen vale un spot, cada gesto se convierte en campaña y cada ausencia también habla. En Madrid, el viaje de Milei ya no es solo una gira presidencial: es un dato político que puede mover el voto en una elección que se juega en pocas semanas.


