El riesgo país llegó a 710 puntos básicos al abrir la jornada bursátil del martes y se ubica en su nivel más alto desde el 24 de octubre del año pasado. El dato no es un simple número de pantalla: mide la diferencia entre las tasas de los bonos argentinos y las de los títulos del Tesoro de Estados Unidos de duración similar, y ahí mirás cuánto confianza le queda al mercado sobre la capacidad de pago de la deuda y sobre el año próximo de La Libertad Avanza.
Los títulos soberanos argentinos en dólares acumularon una baja promedio de 6% en el último mes, con retrocesos superiores a 7% en los plazos más largos. La referencia de JP Morgan avanzó unas 35 unidades hasta las 10:15 y encadenó ocho ruedas consecutivas de alzas, un escenario que le pone sal a la interna del Gobierno.
En el Palacio de Hacienda explican que la suba tiene dos motores. Uno es externo: la suba de tasas en Estados Unidos, Europa y Japón empuja a los inversores a refugiarse en activos seguros, mientras los mercados emergentes se ven menos atractivos en un mundo de conflictos bélicos y comerciales.
Pero también hay un componente interno y político: el Gobierno todavía no logró la suspensión de las PASO incluida en la Reforma Política. Para los jugadores financieros, ese punto importa: si el oficialismo lo consigue, podría postergar la incertidumbre electoral de agosto hacia octubre, darle aire a la economía e incrementar las chances de Javier Milei.
El problema es que no puede mover esa pieza sin acordar con aliados y gobernadores. El ministro de Economía, Luis Caputo, impulsa acelerar esos acuerdos, aunque eso implique que La Libertad Avanza baje el tono en las elecciones provinciales. Esa idea choca con el armado de Eduardo “Lule” Menem y Martín Menem, que prefieren que el plan económico sea el que mueva el caudal electoral.
El mercado miraría con intranquilidad que La Libertad Avanza no realice acuerdos tácticos, porque se multiplicarían los competidores contra el oficialismo. En esa lectura, cada demora en la Reforma Política se traduce en más ruido para los bonos y para la credibilidad.
La interna se filtra en el círculo chico de la Casa Rosada. Del lado de Caputo se ubican su sobrino y asesor presidencial Santiago Caputo, el jefe de Gabinete Diego Santilli y la senadora Patricia Bullrich; Karina Milei todavía no bajó el martillo. Sus detractores dicen que, mientras la situación siga así, se interpreta que le está dando la razón a los Menem. Karina Milei no dio su versión.
En Hacienda son duros con el diagnóstico: “con un acuerdo político con la oposición y fundamentos macroeconómicos el riesgo país va a bajar a menos de 300 puntos”. También insisten en que no hay margen para dar marcha atrás con el plan económico y que hay que seguir con la ortodoxia monetaria y fiscal para fortalecer el balance del Banco Central.
Diego Santilli lidera las conversaciones con gobernadores y espacios opositores. La cuenta pendiente no es solo económica: es política, electoral y de credibilidad, con el riesgo país mirando desde arriba y el calendario apretando.


