domingo, octubre 18, 2026
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Irán nombra a un nuevo ministro de Defensa tras ocho meses de guerra

La señal fue directa: Irán eligió a Mehrdad Ajlaqi como nuevo ministro de Defensa, a ocho meses de los ataques que mataron a su predecesor.

El funcionario tiene 68 años, no tiene carrera militar y lleva 42 años en el Ministerio de Defensa. Fue elegido con 237 votos a favor, de un total de 277.

El cargo quedó en manos interinas después de la muerte del ministro anterior, ocurrida en los ataques de Estados Unidos e Israel del 28 de febrero, que desencadenaron la guerra en Oriente Medio.

Durante ese período, el puesto estuvo a cargo de forma interina por Majid Ebnelreza, un general de los Guardianes de la Revolución. Ese dato no es menor: la defensa quedó en manos de un general de la misma estructura.

Ajlaqi marcó su línea ante el Parlamento: el refuerzo del Frente de la Resistencia será uno de los principales ejes de su programa. En la región, esa frase suena a continuidad, no a distensión.

La biografía del nuevo ministro también deja una marca incómoda: Naciones Unidas lo sancionó en 2007 por su supuesta implicación en actividades relacionadas con el programa balístico y nuclear de Irán. Es un antecedente que acompaña a la designación.

Con la guerra ya instalada, el cambio en el Ministerio de Defensa no es un trámite: es una decisión política en medio del conflicto. Irán apuesta por un perfil técnico, pero con una trayectoria larga y una historia que no se borra.

El dato de los votos también habla de un respaldo amplio: 237 votos de 277 no es una elección ajustada. En un país que atraviesa una guerra, el Parlamento le dio un margen claro a un ministro que llega con experiencia administrativa y sin pasado de uniforme.

La designación llega en un momento en que el conflicto ya no es un episodio aislado: son ocho meses de guerra en Oriente Medio. Para Irán, nombrar a un ministro de Defensa no es un detalle burocrático; es una señal de que la estructura de poder sigue operando y de que el Estado busca sostener la línea militar.

El perfil de Ajlaqi es distinto al de un jefe militar: no viene del ejército, sino de una carrera larga dentro del ministerio. Eso puede leerse como una apuesta por la gestión, la burocracia y la continuidad administrativa, aunque el contexto de guerra termina poniendo a prueba cualquier decisión que salga de la Defensa.

La designación de Ajlaqi ocurre en plena guerra, con un cargo de Defensa que vuelve a tener titular fijo después de meses de interinato. El nuevo ministro asume con un respaldo amplio en el Parlamento y una biografía marcada por la gestión y por una sanción internacional.

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