Roma, una semana después del anuncio que sacudió al mundo, devolvió al papa León XIV a la ventana del tercer piso del Palacio Apostólico. A las doce en punto de Roma, las siete de Argentina, Robert Prevost arrancó con un “¡Feliz domingo” y la Plaza de San Pedro estalló en aplausos.
Más de 20.000 fieles, turistas y romanos lo ovacionaron en una aparición de menos de diez minutos. El Papa, operado el martes pasado de un cáncer de pulmón, no pareció un hombre al que le hubieran extirpado el lóbulo inferior del pulmón derecho: habló con voz firme y serenidad.
En el mensaje, Prevost agradeció las oraciones y dedicó un reconocimiento especial a médicos, enfermeros y personal del Policlínico Gemelli. Dijo que la experiencia le hizo sentir la cercanía de los que pasan una situación de enfermedad y prometió: “retomaré gradualmente mi actividad” con la ayuda de Dios y de las oraciones.
La recuperación fue más rápida de lo previsto: el Vaticano había anticipado siete días de postoperatorio, pero el alta llegó el sábado, tras cuatro. Los análisis de sangre y la radiografía de tórax del día anterior habían dado bien, aunque todavía no están listos los resultados histológicos que dirán si hace falta otro tratamiento.
El cirujano Stefano Margaritora, quien lo operó el martes 13 por la tarde en el hospital Gemelli, fue directo: no hay motivos clínicos por los que no se pueda realizar el viaje a América latina. Si se lo trata como a una persona normal, consideró que dentro de unos diez días más el Papa podría estar plenamente recuperado.
La gira prevista tiene una primera escala más corta en Uruguay, luego Argentina del 8 al 11 y finalmente Perú, tierra de adopción de León, donde fue misionero agustino y obispo, hasta el 16. El itinerario contempla 14 vuelos, dos en helicóptero, tres países y cambios abruptos de altitud y clima.
En Perú, el viaje incluye Cusco, a 3500 metros de altura, y una bajada el mismo día a Pullcalpa, en la selva amazónica. Por eso, varios médicos neumonólogos consultados por medios del mundo habían considerado desaconsejable e imprudente semejante trajín, sin conocer exactamente la situación real de salud del Papa.
El mensaje de Roma fue claro: calma, fe y actividad gradual. Para Argentina, la señal es de alivio, pero también de espera prudente: el cuerpo del Papa todavía no termina su proceso y la historia de la enfermedad sigue en manos de los estudios que faltan.


