Dos meses de espera, un abrazo solidario al edificio, reuniones en Concordia y en Paraná, y la respuesta que nadie quería escuchar: las obras en la Escuela N°64 de La Criolla van a tener que esperar al Presupuesto 2027 de la Provincia. Mientras tanto, los chicos hacen lo que pueden.
Todo empezó el 18 de julio, cuando el temporal que sacudió la zona norte de Entre Ríos voló una parte del ala norte de la escuela primaria. Una galería interna y tres aulas —las de 2°, 5° y 6° grado— quedaron directamente inutilizables. Desde ese día, la comunidad de La Criolla viene esperando que alguien ponga manos a la obra.
El jueves de la semana pasada, vecinos y familias organizaron un abrazo simbólico al edificio escolar. Estuvieron presentes el Director Departamental de Escuelas, Alejandro Ramírez, y una supervisora, quienes les confirmaron a los padres que las autoridades provinciales están al tanto. El mensaje fue claro: paciencia, porque los trámites burocráticos llevan tiempo. Pero Silvina, una de las madres que lleva la voz del grupo, fue igual de clara: “Son 300 padres y no todos tienen la misma paciencia. Quieren que comiencen a trabajar”.
El martes 15 de septiembre, un ingeniero acompañado por tres personas realizó un nuevo relevamiento en el edificio y regresó a Paraná. Al día siguiente, se celebró una reunión en Concordia entre integrantes de la cooperadora, madres, el diputado provincial Marcelo López, el Director Departamental de Escuelas e integrantes del Ministerio de Gobierno. Silvina describió el encuentro como “positivo”: querían saber cuáles son los pasos a seguir y tener información concreta para transmitirle tranquilidad al resto de los padres.
La tranquilidad llegó a medias. Las autoridades confirmaron que tienen el visto bueno para iniciar la obra, pero la ejecución quedó atada al presupuesto del año que viene. Las reparaciones abarcan el techo, el cielorraso, los pisos, los baños y las ventanas. No es una obra menor.
En el mientras tanto, los alumnos dejaron de tener clases rotativas una vez por semana —la única modalidad posible con el aula y el comedor que quedaron en pie— y comenzaron a cursar a diario en dos espacios alternativos: la iglesia “San Bonifacio” y el club “Juan Bautista Alberdi”. En un principio esos lugares no eran viables por problemas de filtraciones, pero el martes próximo llegará una cuadrilla para refaccionarlos y dejarlos en condiciones.
La comunidad de La Criolla no pide lujos: pide que sus hijos tengan un techo que no vuele con el próximo temporal. Con las obras comprometidas recién para el ejercicio presupuestario de 2027, esa espera se mide ahora en meses, no en semanas.


