No hay plata en la calle, el Gobierno lo sabe y no piensa cambiar el rumbo. Esa fue la síntesis que dejó el economista y periodista Maximiliano Montenegro durante su disertación en la 22° Jornada de la Industria organizada por la Unión Industrial de Entre Ríos (UIER) en el Centro Provincial de Convenciones de Paraná. Un diagnóstico sin anestesia que incomodó a más de uno en la sala.
Montenegro reconoció que la gestión de Javier Milei logró que la economía se “estabilizó, desinflacionó, evitó una mega crisis”, pero fue tajante sobre lo que viene después: aunque el salario real le gane mínimamente a los precios, el aumento de los servicios y la tasa de interés positiva en las refinanciaciones van a seguir impidiendo que el dinero circule. La economía arrancó, se frenó, y el Gobierno no tiene intención de volver a encenderla. El miedo a alimentar la inflación o a que vuelvan a correrle al dólar pesa más que cualquier otra consideración.
“Es una economía que arrancó, se frenó, y el gobierno no quiere arrancarla”, disparó el analista, y explicó que los argentinos siguen comprando entre 2.000 y 2.700 millones de dólares mensuales, lo que convierte a cualquier inyección de pesos en un riesgo cambiario de primera magnitud. Un tercio de esos dólares, además, sigue yéndose al colchón. Otro tercio se va al exterior en gastos. La inocencia fiscal de principios de año no alcanzó para cambiar ese patrón.
El economista describió el dilema central de este año: el Gobierno debía comprar reservas, bajar la inflación y reactivar la economía al mismo tiempo, pero eligió priorizar la desinflación y la estabilidad cambiaria. A eso lo llamó el “plan algún día”, la apuesta del ministro Luis Caputo a que si se mantiene el rumbo, el riesgo país caerá, los dólares del colchón saldrán y la economía saldrá disparada “como un cohete”. El problema, señaló Montenegro, es la brecha cada vez más visible entre la estabilidad financiera y la economía real que golpea en las encuestas.
Sobre los consejos externos, fue contundente. Calificó de “cantos de sirena” tanto las sugerencias de la ex número dos del FMI, Gita Gopinath, que propone flexibilizar el tipo de cambio, como las visiones más extremas al estilo de Domingo Cavallo, que plantean poner el dólar de curso legal y liberar el cepo para las empresas. Y aseguró que Milei no va a escuchar ninguna de esas voces: el Gobierno mantendrá el cepo para las empresas, sostendrá las bandas cambiarias y el nivel de los encajes mientras pueda.
La razón es concreta y tiene fecha: en 2027, la administración deberá refinanciar 60.000 millones de dólares en deuda en pesos, y el equipo económico sabe que liberar restricciones ahora implicaría el riesgo de que las empresas compren hasta 30 millones de dólares diarios. El margen es casi inexistente. Montenegro fue directo: “No hay en esta economía margen para un dólar a $2.500”. En el Gobierno esperan que 2027 sea un paseo, pero en los hechos se están preparando, según el analista, “para atravesar el Estrecho de Ormuz”. La metáfora lo dice todo: aguas peligrosas, navegación sin margen de error y la necesidad urgente de construir consensos políticos antes de que llegue la tormenta.


