La agenda es clara y no tiene margen para eufemismos: infraestructura, energía competitiva, conectividad y reforma tributaria. Eso es lo que el sector industrial entrerriano puso sobre la mesa en la última jornada de la Unión Industrial de Entre Ríos (UIER), con la presencia del gobernador Rogelio Frigerio y el titular de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini.
La presidenta de la UIER fue directa al marcar que la competitividad no se construye solo desde adentro de las fábricas. “Competitividad es tener rutas y caminos por donde sacar nuestra producción; es contar con energía y gas a costos razonables; es tener puertos eficientes, conectividad y acceso al financiamiento; y es contar con un sistema tributario que no castigue al que produce”, sostuvo. Y remató con una advertencia que vale subrayar: “Sin inversión no hay modernización, no hay nuevos mercados y, fundamentalmente, no hay nuevos puestos de trabajo”. Difícil refutarlo.
También puso sobre la mesa el desafío de la Inteligencia Artificial, señalando que la pregunta ya no es si las empresas van a incorporarla, sino “cómo y qué tan rápido vamos a aprender a utilizarla para ser más productivos y competitivos”. El mundo no espera y la industria regional tampoco puede darse el lujo de quedarse mirando.
Rappallini, desde la conducción nacional de la UIA, fue más duro con el diagnóstico macro. Reconoció la necesidad de estabilizar la economía, pero advirtió que la transición está golpeando fuerte: “Hoy estamos registrando caída de actividad en muchos sectores y en consecuencia cae la recaudación, aumenta la morosidad y se deteriora el empleo”. Pidió construir un “puente” de contención para las pymes, porque estabilización y producción, dijo, deben ir de la mano.
El dirigente fabril también denunció una asimetría tributaria que pone a la industria argentina en desventaja estructural: Argentina soporta aproximadamente el doble de impuestos que Paraguay y un 30% más que Brasil. A eso se suman el dumping chino, el contrabando, la subfacturación y la informalidad. Como medidas concretas, Rappallini exigió la suspensión por 180 días de los embargos fiscales sobre la recaudación nacional, la aceleración de licitaciones de infraestructura logística y la reconstrucción del crédito productivo a largo plazo.
Frigerio, por su parte, defendió la gestión provincial con datos: Entre Ríos se ubica entre los distritos de menor presión efectiva de Ingresos Brutos y ya se eliminaron más de 100 tasas provinciales. También destacó la mejora en la calificación crediticia de la provincia y la reducción de las tarifas eléctricas, que pasaron de ser las más caras del país a ubicarse en la mitad de la tabla, con subsidios del orden del 15%. El gobernador subrayó que el equilibrio fiscal no es un fin en sí mismo, sino una herramienta para liberar recursos y bajar costos al sector productivo. El desafío ahora es que esas palabras se traduzcan en obras, crédito y menos carga impositiva antes de que más empresas cierren la persiana.


