Una paradoja con nombre y apellido. Eso es lo que el senador Gustavo Cresto encontró al comparar cómo se alimenta a los chicos en las escuelas de Buenos Aires y de Entre Ríos, y la diferencia no favorece precisamente a la provincia.
Cresto publicó en sus redes sociales el encuentro con un funcionario bonaerense, donde analizaron la situación social y económica del país. De ahí surgió la comparación que encendió el debate: mientras Buenos Aires mantiene un sistema con menús establecidos, planificación nutricional, controles y participación de los Consejos Escolares en las contrataciones, el gobierno de Entre Ríos decidió ir en sentido contrario.
La administración provincial centralizó la compra de alimentos escolares en Teknofood S.A., una empresa de Buenos Aires, con una adjudicación que cubre casi 1.000 establecimientos educativos. El contrato alcanza los $101.726 millones para lo que resta de 2026 y el ciclo lectivo 2027, reemplazando el esquema descentralizado que antes permitía comprar a proveedores locales.
La decisión del gobierno de Rogelio Frigerio no pasó desapercibida. Sectores docentes, comerciantes, organizaciones productoras y profesionales de la nutrición se plantaron contra el nuevo sistema, cuestionando sobre todo el impacto en los proveedores entrerrianos que quedaron afuera del negocio. El conflicto llegó incluso a la Justicia: una medida cautelar frenó transitoriamente la distribución de los alimentos de Teknofood, una señal de que la polémica tiene fondo legal además de político.
En ese contexto, Cresto fue directo al hueso. “La plata de los entrerrianos tiene que quedarse en Entre Ríos, generar trabajo para nuestros proveedores y, fundamentalmente, garantizar una alimentación digna y de calidad para nuestros gurises”, sostuvo el senador, quien defendió el modelo descentralizado como el más adecuado para la realidad provincial.
La pregunta que queda flotando es sencilla pero incómoda: si la provincia que históricamente se toma como modelo en materia educativa optó por un sistema con más control local y participación comunitaria, por qué Entre Ríos eligió el camino inverso, concentrando una contratación millonaria en una sola empresa de otra provincia. La cautelar judicial y el rechazo de múltiples sectores sugieren que esa decisión todavía tiene mucho por resolver.


