Más de 100 calles de Concordia no tienen nombre. No en el sentido poético: literalmente no tienen denominación oficial, no existen en el mapa institucional de la ciudad. Y eso tiene consecuencias concretas: servicios que no llegan, direcciones que no se pueden registrar, historias de barrio que nunca tuvieron un cartel donde apoyarse.
El concejal Emmanuel Godoy, del bloque Juntos por Entre Ríos y presidente de la Comisión de Defensa al Consumidor y Sugerencias Ciudadanas, está al frente de la iniciativa. La tarea arrancó con la identificación de las arterias sin nombre oficial y siguió con recorridas por distintos sectores de la ciudad, escuchando a quienes viven ahí. “Queremos recorrer cada sector, hablar con los vecinos y conocer la historia detrás de cada calle”, explicó Godoy. “Entendemos que poner nombre también es una forma de construir identidad y pertenencia”.
Lo que el relevamiento fue encontrando no sorprende a quien conoce los barrios: en muchos casos, los vecinos ya tienen un nombre para su calle, uno que se usa en la vida cotidiana, que se transmite de boca en boca, que forma parte del tejido del barrio. Pero ese nombre nunca pasó por el Concejo Deliberante, nunca tuvo ordenanza, nunca llegó a un cartel. El objetivo es exactamente ese: darle marco institucional a lo que ya existe en la memoria colectiva.
La iniciativa trabaja en articulación con Comisiones Vecinales e instituciones barriales, para que las propuestas no sean una imposición desde arriba sino una construcción participativa. Cada propuesta se evalúa considerando aspectos históricos, culturales, geográficos y administrativos, en coordinación con las áreas municipales y el propio Concejo. Durante las últimas sesiones ya se aprobaron nuevas denominaciones para distintas arterias, incorporando nombres vinculados a figuras relevantes de la historia local.
¿Por qué importa tanto un nombre? Porque una calle sin denominación es, en términos prácticos, una calle que no existe para el Estado. Dificulta la prestación de servicios, complica la ubicación en emergencias, impide registrar domicilios y borra del mapa oficial a sectores que ya de por sí suelen estar en los márgenes de la atención municipal. Nombrar es, en este contexto, también una forma de reconocer.
Desde el Concejo Deliberante de Concordia se invita a los vecinos que residan en calles sin nomenclatura oficial a acercar información, antecedentes, propuestas o referencias históricas que puedan aportar al proceso. La meta es avanzar hacia una identificación urbana ordenada, actualizada y construida con la participación de quienes conocen cada rincón de la ciudad mejor que nadie.


