A 100 metros del río Uruguay, rodeada de bultos y sin que nadie pudiera explicar bien qué hacía ahí, una camioneta detuvo su marcha gracias a la intervención de Prefectura Naval. Lo que encontraron adentro y alrededor del vehículo no dejaba lugar a dudas: 1.300 cartones de cigarrillos de contrabando, valuados en más de 25 millones de pesos.
El operativo se desarrolló en Concordia, en una zona que por su cercanía al río siempre estuvo en el radar de las fuerzas de seguridad como corredor habitual del comercio ilegal. La mercadería fue secuestrada en el lugar y la investigación quedó abierta para determinar el destino final del cargamento.
Según lo que trascendió, los investigadores analizan si los cigarrillos tenían como destino la ciudad uruguaya de Salto, lo que reforzaría la hipótesis de un circuito de contrabando transfronterizo con el vecino país. La proximidad al río y la cantidad de bultos hallados sugieren que la operación estaba en pleno desarrollo cuando fue interrumpida.
El tráfico ilegal de tabaco es uno de los rubros más activos del contrabando en la región del río Uruguay. La diferencia de precios entre Argentina y Uruguay convierte a los cigarrillos en mercadería codiciada para quienes operan en los márgenes de la ley. Un cargamento de esta magnitud implica una organización que va bastante más allá de un simple oportunista con una camioneta.
La causa quedó en manos de la justicia federal, que deberá determinar responsabilidades y establecer si hay más actores involucrados en la cadena de distribución.


