Todo arrancó con el robo de un celular a plena mañana en Concordia. Lo que parecía un caso más de arrebato callejero terminó siendo la punta del ovillo de algo bastante más serio: 42 envoltorios de cocaína secuestrados y un policía con lesiones.
La investigación tomó velocidad durante las horas siguientes al hecho. Las fuerzas de seguridad lograron identificar un rastro y montaron dos procedimientos en distintos puntos de la ciudad. En uno de ellos recuperaron el teléfono robado. En el otro, el hallazgo fue mucho más contundente: los envoltorios con cocaína que confirmaron que el caso había escalado de categoría.
Pero el operativo no fue sin sobresaltos. Durante uno de los ingresos se produjo un forcejeo que dejó lesionado a un efectivo policial. El grado de las lesiones no fue precisado, aunque el hecho en sí marca la resistencia que encontraron los uniformados al momento de actuar.
Lo que queda claro es que un delito menor, un arrebato de los que ocurren todos los días, abrió una ventana hacia una actividad de narcomenudeo instalada en algún rincón de la ciudad. 42 envoltorios no son un consumo personal: son un stock, una operación, un negocio. Y ese negocio estuvo funcionando hasta que un robo de celular lo interrumpió.
Las actuaciones quedaron en manos de la Justicia de Concordia, que deberá determinar las responsabilidades penales de los involucrados en el procedimiento.


