Tres allanamientos, varios bienes recuperados y un empleado con más de dos décadas en la institución en el centro de la escena. La investigación en torno al Sanatorio Garat de Concordia sacudió esta semana a uno de los establecimientos de salud más conocidos de la ciudad.
Según la pesquisa en curso, un ordenanza que trabaja en el sanatorio desde hace más de 20 años habría sustraído una cantidad significativa de elementos de la institución. Los allanamientos realizados por las fuerzas de seguridad permitieron dar con los bienes: entre lo recuperado figuran aires acondicionados, monitores, celulares e insumos médicos, además de otros objetos que habrían pertenecido al establecimiento.
El hombre es investigado por la presunta sustracción de esos elementos. Por ahora se trata de una investigación en curso y no hay condena ni procesamiento firme confirmado públicamente, por lo que la situación judicial del empleado deberá definirse en las próximas instancias del proceso.
El caso plantea una pregunta incómoda: ¿cómo se sostiene una sustracción de esta escala dentro de una institución de salud sin que nadie lo advierta? La variedad de los objetos recuperados —desde equipamiento técnico hasta insumos médicos— sugiere que el hecho no fue algo puntual sino un proceso sostenido en el tiempo.
Las actuaciones quedaron a cargo de la Justicia de Concordia, que continúa avanzando en el expediente para determinar el alcance real de lo ocurrido y la responsabilidad penal del imputado.


