Una frase corta, dicha entre hermanas, puede valer más que un expediente entero. “Si ven el de Rubén nos descubren todo boluda”: eso escribió, según los chats ahora incorporados a la causa judicial, Silvina Murúa, excoordinadora departamental de Comedores Escolares de Concordia, en una conversación con su hermana Vanesa. El contexto era la visita de personas vinculadas a la administración provincial que se llevaban cuadernos de menú de los establecimientos escolares. La frase, breve y contundente, se convirtió en uno de los elementos más resonantes de un expediente que no para de crecer.
La causa por el presunto desvío de fondos destinados a comedores escolares concordienses volvió a cobrar dimensión nacional tras la difusión de esas conversaciones privadas. Los chats fueron incorporados a la investigación judicial pero la justicia local no los había hecho públicos pese a reiterados pedidos. Ahora, su contenido quedó expuesto y el impacto es considerable.
Además del intercambio con su hermana, Murúa mantuvo otra conversación reveladora con Iñaki Partarrié, titular de Ahora Voy SRL, una de las empresas señaladas en el expediente. En ese chat, ambos hablaron sobre el pago de un préstamo vinculado a una vivienda y sobre la posibilidad de obtener dinero de una determinada escuela. La respuesta de Murúa habría incluido una cifra concreta: $650.000. La hipótesis que maneja la fiscalía es que fondos destinados a la alimentación de alumnos pudieron haber sido utilizados para gastos ajenos a los comedores, incluyendo la adquisición de inmuebles, viajes y ropa.
La investigación no es nueva. Arrancó a tomar estado público en junio de 2025, cuando una auditoría detectó inconsistencias en el manejo de los fondos. Una primera revisión sobre 21 establecimientos arrojó $66.143.225 sin justificación adecuada de uso, lo que derivó en el desplazamiento de Murúa de su cargo. Después, el universo se amplió a unas 37 escuelas.
La hipótesis fiscal sostiene que, desde enero de 2024, Murúa habría actuado junto con sus hermanos Adrián y Vanesa, su cuñado Esteban Godoy y un colaborador identificado como Julián Quiroga, para presionar o persuadir a responsables de comedores con el objetivo de direccionar compras hacia Ahora Voy SRL y Partarrié Distribuciones SAS, esta última vinculada al padre de Iñaki, Martín Partarrié. Las denuncias de directivos escolares ya habían advertido sobre presiones para comprar a determinados proveedores, retiro de tarjetas SIDECREER, faltantes de mercadería y problemas en las rendiciones.
El 27 de junio de 2025 la Justicia ordenó cuatro allanamientos simultáneos: tres en depósitos vinculados a las empresas investigadas y uno en el domicilio de Murúa. La investigación apuntaba entonces a posibles facturaciones por alimentos no entregados, entregas de menor cantidad o calidad que la facturada y direccionamiento irregular de contrataciones. Con los chats ahora en circulación, el expediente suma nuevas piezas a un rompecabezas que la justicia todavía tiene que terminar de armar.


