domingo, agosto 23, 2026
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Sífilis en Argentina: 117 casos por cada 100.000 habitantes y en alza

Los números no mienten y no admiten eufemismos: la sífilis está de vuelta con una fuerza que no se veía en décadas, y el sistema de salud pública argentino no está dando la respuesta que la magnitud del problema exige.

El último Boletín Epidemiológico Nacional lo dice sin rodeos: en 2025 se registraron 46.779 casos confirmados de sífilis en todo el país, lo que representa un incremento del 75,6% respecto a los datos de 2022. La tasa de contagios pasó de 5 casos por cada 100.000 habitantes en 2010 a 117,2 en 2025. No es una tendencia: es una escalada.

La franja etaria más golpeada es la de 15 a 39 años. En términos geográficos, las tasas más elevadas en 2025 se registraron en la región Sur del país, con 159,8 casos por cada 100.000 habitantes, seguida por Cuyo y el NEA. Sin embargo, el 60% de los casos se concentró en la región Centro, lo que da la pauta de que ninguna zona del territorio nacional está al margen del problema.

La sífilis es causada por la bacteria Treponema pallidum y se transmite principalmente por contacto sexual sin protección. También puede transmitirse de madre a hijo por vía transplacentaria. Es altamente contagiosa en sus fases iniciales y puede derivar en complicaciones graves si no se diagnostica y trata a tiempo. Con tratamiento oportuno —básicamente penicilina— la enfermedad es curable. El problema es llegar a ese diagnóstico.

Lo que está en juego no es solo una estadística sanitaria. Detrás de cada número hay una persona que no tuvo acceso a información, a preservativos, a un centro de salud que la recibiera sin juzgarla. La investigadora del CONICET Carolina Biernat señala que históricamente las infecciones de transmisión sexual fueron tratadas como un problema individual ligado a la moral, no como un asunto de salud pública colectiva. Esa lógica, que parecía superada, vuelve a asomar cuando el Estado reduce su presencia en salud y educación sexual.

El contexto político importa. En un escenario de ajuste del gasto público y de discursos que priorizan la moral individual por sobre las políticas sanitarias, los programas de prevención de ITS quedan en un lugar secundario. La distribución de insumos, las campañas de testeo gratuito, la formación de los equipos de salud: todo eso requiere presupuesto y voluntad política. Cuando falta uno de los dos, los números suben.

La sífilis no es una enfermedad del pasado ni una curiosidad histórica. Es una infección bacteriana prevenible, tratable y que hoy está en expansión en la Argentina. Revertir esa tendencia requiere más testeo, más acceso a la salud, más educación sexual integral y menos moralismo en las políticas públicas.

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