La maniobra parecía una operación comercial normal: un comprador, una cantidad importante de aberturas, y un pago con cheques. El problema es que esos cheques no eran de quien los firmaba.
La investigación se disparó a partir de la denuncia de un comerciante de Concordia que había entregado la mercadería de buena fe, confiando en los documentos que recibió como forma de pago. Cuando fue a cobrarlos, se encontró con la peor noticia: los cheques estaban denunciados como sustraídos. Alguien le había vaciado el bolsillo sin sacar un arma.
Este tipo de maniobra no es nueva, pero sigue siendo efectiva contra comerciantes que operan con cheques diferidos y no siempre tienen los medios para verificar en tiempo real la legitimidad de los documentos. La confianza, en este caso, le costó caro.
La denuncia puso en marcha el trabajo policial y judicial. El resultado fue contundente: la mercadería fue recuperada y hubo un detenido como consecuencia de la investigación. Los detalles sobre la identidad del aprehendido y el monto de lo defraudado no trascendieron en forma oficial.
El caso quedó en manos de la Justicia de Concordia, que deberá determinar si el imputado actuó solo o si forma parte de una red de circulación de documentos robados, una modalidad que en los últimos tiempos viene generando dolores de cabeza a comerciantes de toda la región.


