Un mimo, un juguete, una caricia. Todo eso vale. Pero hay algo que vale más y que hoy está en riesgo: el derecho a la salud de los chicos. En el Mes de las Infancias, la discusión no puede quedarse solo en el regalo envuelto.
El dato es duro y no admite eufemismos: la mortalidad infantil creció un 6,25%, el mayor incremento anual registrado desde 2002. Cuando el retroceso se mide en vidas de niños, ya suele ser demasiado tarde para los discursos. El sistema de salud público está colapsado, y en Concordia eso se siente en carne viva: madres que esperan horas por una atención, medicamentos que no aparecen, vacunas que se demoran.
No es un problema nuevo, pero sí uno que se agrava. En 1951, el sanitarista Ramón Carrillo publicó Nace un hijo, un libro entregado gratuitamente a las madres de todo el país con un objetivo concreto: bajar la mortalidad infantil enseñando cuidados básicos, alimentación y vacunación. Fue tan valioso que sus contenidos sirvieron de base para que las Naciones Unidas redactaran, en 1959, la Declaración de los Derechos del Niño. Setenta años después, estamos discutiendo si un chico puede conseguir un turno médico.
Frente a ese cuadro, desde MDF Salud Concordia decidieron que el Mes de las Infancias tiene que ser algo más que una fecha en el almanaque. Están organizando charlas sobre la importancia de las vacunas y sobre el retardo en el desarrollo del lenguaje, bajo la consigna “Mi niño no habla, ¿qué hago?”, una pregunta que miles de familias se hacen sin saber a quién recurrir.
En la misma línea, llevan talleres a las escuelas secundarias con contenidos de Educación Sexual Integral (ESI) y prevención de enfermedades de transmisión sexual. La apuesta es clara: generar conciencia donde más falta hace, antes de que el problema llegue a la guardia de un hospital desbordado.
La propuesta de fondo es sencilla y contundente: garantizar el derecho a la salud de las infancias es el mejor regalo que una sociedad puede darse en este mes. Lo efímero de un juguete no se discute, pero tampoco alcanza cuando lo que está en juego es la vida de un pibe.


