No fue un allanamiento planificado con meses de seguimiento. Fue una noche de operativo de saturación en Villa Busti, y alcanzó para sacar de circulación más de 150 dosis de cocaína y dejar a un hombre esposado frente al fiscal.
El procedimiento arrancó cerca de las 19 horas, cuando efectivos de la Jefatura Departamental Concordia, junto con personal del Grupo de Investigaciones (GDI) de Paraná, desplegaron un rastrillaje preventivo por distintos sectores del barrio. La presencia de varios móviles de Motorizada y del Grupo Especial Concordia fue suficiente para poner nervioso a más de uno.
En inmediaciones de la vera del arroyo Manzores, los efectivos observaron a un hombre que, al notar la presencia policial, habría intentado deshacerse de varios envoltorios y de una piedra compactada. La persecución fue breve: fue alcanzado y demorado. Se trataba de un hombre de 30 años.
Pero la historia no terminaba ahí. Momentos antes, el sujeto había ingresado a una casilla abandonada donde se encontraba su hermano, un adolescente de 17 años. El menor, al ver a la policía, también habría intentado tirar una media que contenía envoltorios y otra piedra compactada de la misma sustancia.
El personal de la División Drogas Peligrosas realizó las pruebas de campo sobre todo el material incautado. Los análisis dieron resultado positivo para clorhidrato de cocaína, tanto en las piedras compactadas como en los envoltorios. El inventario final del procedimiento incluyó más de 150 dosis, dos piedras compactadas, dos teléfonos celulares y dinero en efectivo.
Por disposición del fiscal Martín Núñez, el hombre de 30 años quedó detenido y fue puesto a disposición de la Justicia. El adolescente, en cambio, fue entregado a sus progenitores, tal como establece el protocolo para menores de edad. El caso quedó en manos de la instrucción judicial.


