miércoles, agosto 12, 2026
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“Pensamos lo peor”: el relato del camionero tras el choque en Ruta 14

Un golpe seco desde atrás, el volante que se va, y la certeza de que algo muy grave acaba de pasar. Así vivió el impacto Gerardo Barreto, el camionero que conducía el vehículo embestido en el kilómetro 11 de la Ruta 14, en uno de los choques entre camiones que más sacudió a los conductores de esa traza en los últimos tiempos.

Barreto relató que, en los primeros segundos después del impacto, lo primero que cruzó por su cabeza fue lo peor. “Pensamos lo peor”, admitió sin rodeos, antes de contar cómo bajó del vehículo y encontró al otro chofer herido. La escena, según describió, fue dura: el conductor del camión que lo embistió estaba lastimado y necesitaba asistencia urgente.

Pero más allá del relato del accidente en sí, lo que Barreto puso sobre la mesa es un tema que los transportistas conocen bien y que pocas veces llega a los titulares con la crudeza que merece: el “sueño blanco”. Ese estado de somnolencia extrema en el que el conductor sigue manejando sin ser consciente de ello, los ojos abiertos pero la mente apagada, es una de las causas más silenciosas y letales en los accidentes de ruta.

El fenómeno no es nuevo ni desconocido en el sector. Los transportistas de larga distancia conviven con jornadas extenuantes, presiones de entrega y kilómetros que se acumulan sin el descanso necesario. El resultado, en muchos casos, es exactamente lo que ocurrió en la Ruta 14: un camión que no frena, que no esquiva, que simplemente sigue recto hasta el impacto.

El accidente en el kilómetro 11 volvió a poner en evidencia una realidad que las estadísticas vienen marcando desde hace años: la fatiga al volante no es una falla humana aislada, es un problema estructural del transporte de cargas que requiere controles más estrictos, cumplimiento real de los tiempos de descanso y, sobre todo, que los propios conductores puedan decir que no cuando el cuerpo ya no da más. Mientras eso no cambie, las rutas seguirán siendo escenario de tragedias que, en muchos casos, eran perfectamente evitables.

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