Veintiséis años en el sector y nunca había visto algo así. Esa es la síntesis que hace Schey, referente de los operadores turísticos entrerrianos, para describir el momento que atraviesa una actividad que sobrevivió a la pandemia pero que hoy, según él, enfrenta un escenario todavía más duro.
“Jamás pensamos que íbamos a atravesar una pandemia y pudimos sobrevivir. Y mucho menos pensamos que esto iba a ser peor que la pandemia”, declaró en declaraciones radiales. La diferencia central con aquella crisis, explica, es que entonces hubo políticas públicas de asistencia. Hoy los prestadores enfrentan solos el peso de los impuestos, el incremento de servicios y la caída del consumo, sin red de contención.
El diagnóstico es claro: las vacaciones de invierno 2026 fueron, según Schey, las peores en sus 26 años de actividad. Y el horizonte no mejora. Las inundaciones en distintos puntos de Entre Ríos ya generan preocupación de cara a la temporada estival, que debería ser el momento de recuperación del sector.
El problema de fondo tiene nombre y apellido: la clase media bonaerense. “El gran centro emisor de Entre Ríos es Buenos Aires, la clase media trabajadora que junta un manguito para hacerse dos o tres escapadas por año”, explicó Schey. Ese segmento hoy está endeudado y directamente dejó de viajar, lo que golpea de lleno a los destinos provinciales. Los hoteles cuatro y cinco estrellas y los complejos termales muestran mejor ocupación, pero apuntan a otro público y tienen plazas limitadas: usarlos como termómetro general del turismo, advierte el dirigente, es distorsionar la realidad.
Las críticas a la Secretaría de Turismo de Entre Ríos son directas y sin anestesia. Schey señaló que varios funcionarios de esa cartera provienen de la propia Cámara del sector, con la promesa de hacer las cosas diferente. El resultado, a su juicio, fue decepcionante: “Se están cometiendo bastantes errores”, afirmó, y acusó a la gestión de intentar mostrar una realidad que no existe. “Hay muchas mentiras y tratan de vender espejitos”, fue su definición.
El Ente Mixto de Turismo, que debería ser el espacio de articulación entre el sector privado y el Estado, tampoco funciona según lo esperado. Schey relató que hasta ahora hubo una sola reunión, en la que se buscó el aval de la Cámara para un informe de gestión, aval que finalmente no se otorgó. “En la realidad no funciona. No se está haciendo absolutamente nada”, resumió.
También cuestionó las estadísticas de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), a la que acusó de difundir números que no reflejan lo que viven los prestadores. “CAME pasó a ser una institución que no tiene respaldo y miente con los números”, sostuvo, señalando además que muchos de sus representantes son funcionarios. El panorama que traza Schey para el turismo entrerriano es, en sus propias palabras, “bastante negro”: un sector que sobrevivió lo que parecía imposible y que hoy pide, al menos, que alguien escuche lo que está pasando.


