Una concesión que mueve el 80% de las exportaciones argentinas y que, según admitieron en la reunión, nunca nadie controló en serio. Eso es lo que la Universidad Autónoma de Entre Ríos (UADER) se propone cambiar con la creación del Laboratorio de Estudios de la Hidrovía Paraná-Paraguay, radicado en la Facultad de Ciencias de la Gestión (FCG) en Paraná.
El encuentro que le dio forma al proyecto reunió al rector Luciano Filipuzzi, al fiscal de Estado Julio Rodríguez Signes y al decano Román Scattini, junto al equipo de investigación encabezado por la directora del laboratorio, Agustina Baigorria. En la mesa también estuvieron la secretaria de Investigación y Posgrado, Verónica Odetti, y Nadia Redondo.
El eje central del debate fue la participación de Entre Ríos en la concesión de la vía fluvial troncal, adjudicada a la empresa belga Jan de Nul. Rodríguez Signes, docente de Derecho Público y Privado en las sedes de Paraná y La Paz, fue directo: “Es un contrato viejo que se ha renovado pero que nunca nadie controló”. Y apostó a que el laboratorio sea la semilla de un organismo de control serio, algo que la provincia necesita con urgencia para no quedar al margen de la ruta fluvial más estratégica del país.
La incorporación de Entre Ríos a la traza de la hidrovía no es un dato menor: supone obras de dragado, infraestructura e inversiones orientadas a reactivar los puertos de Diamante y Concepción del Uruguay, dos puntos clave para la economía provincial que llevan años de letargo. Sin esa incorporación, la región mesopotámica quedaba lisa y llanamente afuera del circuito.
Filipuzzi no anduvo con vueltas al valorar la decisión del Gobierno de Entre Ríos de pelear por ese lugar en la concesión: “Sin esta decisión estratégica, Entre Ríos quedaba afuera, junto con toda la región mesopotámica que era condenada al subdesarrollo”. Y agregó con contundencia: “Cuando no tenemos un puerto, cuando no funciona un tren, estamos hablando de menos trabajo, menos desarrollo y más condena al desarraigo de la gente”.
El rector también puso el foco en el rol que le toca a la universidad: estudios de impacto ambiental, determinación de matrices económicas, planeamiento. “La Universidad tiene que ser pionera en esto”, dijo, y remarcó que la UADER tiene profesionales de nivel para hacerlo. Scattini, por su parte, subrayó que el trabajo conjunto entre políticas públicas, sector privado y universidad pública es lo que le da rigor y dirección al uso de los recursos de todos los entrerrianos.
El laboratorio nació en el seno de la cátedra de Transporte Internacional y Gestión Logística, perteneciente a la Tecnicatura y Licenciatura en Comercio Internacional de la FCG. Ahora escala a un rol institucional más amplio: monitorear cada etapa de la concesión, evaluar su impacto económico, ambiental y social, y producir conocimiento que oriente las decisiones de la provincia frente a una obra que definirá el desarrollo de la región por décadas.


