El pronóstico era claro, el riesgo era conocido, y aun así los mandaron a armar. Feriantes de Villa Zorraquín denuncian que la Dirección de Cultos de la Municipalidad los obligó a instalar sus puestos antes del mediodía del jueves, bajo amenaza de perder su lugar en la feria, pese a que un fuerte temporal estaba anunciado. Horas después, la tormenta hizo exactamente lo que todos temían.
Mariela, una de las feriantes afectadas, difundió su testimonio a través de mensajes de WhatsApp que se viralizaron rápidamente. Según relató, muchos habían decidido esperar a que mejoraran las condiciones climáticas para evitar poner en riesgo sus estructuras, su mercadería y su propia seguridad. Pero desde la organización les comunicaron que los puestos debían estar armados antes de las 12 del mediodía o perderían su lugar, con personas en lista de espera listas para ocuparlo.
“Armar un puesto implica contratar un flete, trasladar gazebos, mesas y mercadería, lo que representa un costo que muchos no podíamos afrontar dos veces”, explicó Mariela. Sin alternativa real, instalaron todo. Pasadas las 13:30, llegó la lluvia intensa, las ráfagas de viento y el granizo. Los gazebos volaron por la avenida, las estructuras se destruyeron y la mercadería se dañó. Las pérdidas económicas fueron importantes para trabajadores que dependen de cada jornada.
La feriante Carina describió escenas de caos: los propios feriantes tuvieron que socorrerse entre sí. Una vecina la ayudó a guardar bolsas de harina en un garage y a correr el tablón de su puesto hasta que amainó el viento. Pero no todos corrieron la misma suerte. “Hay gente que perdió el gazebo y perdió la mercadería. Hay gente que se fue. Ya estaban instalados con sus cosas y se les voló todo. ¿A quién le vamos a reclamar?”, preguntó.
Lo que más bronca genera entre los feriantes no es solo el daño material sino la falta de respuesta institucional. Según los testimonios, la única comunicación oficial que recibieron fue un mensaje informando que el Centro de Salud de Villa Zorraquín estaba disponible para quienes necesitaran asistencia. Nadie de la Dirección de Cultos se acercó a evaluar las pérdidas ni a asumir responsabilidad por la decisión que los expuso. Solo apareció personal de Inspección General, según Carina, para verificar que los puestos estuvieran ocupados y no para dar apoyo.
“No fuimos escuchados. Quisimos dar nuestro conocimiento de cómo mejorar pero fuimos maltratados”, señaló Carina, quien agregó que personal municipal llegó “a querer dirigir todo esto, muy soberbia, impusieron que se haga lo que ellos decían y acá están las consecuencias”. Los feriantes habían propuesto instalarse a las cuatro o cinco de la tarde, cuando el tiempo mejorara, pero esa opción fue descartada.
No es la primera vez que los feriantes de Villa Zorraquín enfrentan una tormenta en plena jornada. Pero sí es la primera vez que sienten que el municipio no solo no los acompañó, sino que los empujó directamente hacia el problema. El reclamo es concreto: que se reconozcan los perjuicios, que haya algún tipo de respuesta institucional, y que nunca más se obligue a un trabajador a elegir entre su fuente de ingreso y su seguridad.


