La foto estaba pensada desde hace semanas. La excusa fue el centenario de la Liga Rionegrina de Fútbol, y el escenario, la sede de la AFA en Pilar. Ahí se encontraron Tapia, Toviggino y Beacon, justo una hora antes de que la Corte Suprema publicara un fallo muy adverso para la AFA.
Beacon había interrumpido su relación con el tesorero de la AFA en octubre del año pasado. Toviggino lo acusaba de filtrar información sensible en su contra. Durante años, el abogado había gestionado problemas judiciales de Toviggino y el manejo del dinero que supuestamente provenía de los desvíos en Miami.
En marzo, videos y fotos revelaban cómo se movía dinero en efectivo en cajas, bolsas y mochilas. Beacon nunca fue citado a declarar. El circuito, a plena luz del día, arrancaba en financieras de la city porteña y terminaba en al menos dos domicilios vinculados a Toviggino.
Antes, había una parada intermedia en Lavalle 1718, donde trabajaban, al menos durante 2021 y 2022, Beacon y Cristian Brian Prendes, quien oficiaba como “secretario” o “cadete” y terminó como vocal del Comité Ejecutivo de la AFA. Prendes también fue parte del encuentro en la sede de Pilar. Se lo vio sonriente a un costado de Toviggino.
En las oficinas de Beacon se hacía el recuento del dinero y salían los paquetes rumbo a “Montevideo y Quintana” o al “departamento de Belgrano”. “Llevale a PT a Montevideo”, o “llevale a Pablo a Montevideo”, son algunas de las instrucciones que presuntamente aludían a Toviggino, según el testimonio de una fuente con conocimiento del movimiento de fondos y la documentación. Beacon se grababa a sí mismo como un mecanismo para prevenir traiciones o desvíos.
En un video de casi diez minutos, Beacon mostró el conteo de los billetes para certificar la cantidad de dólares que le habían llegado. Son escenas similares a las que se vieron en “La Rosadita”, la financiera de Puerto Madero donde se contaba el dinero de Lázaro Báez. En el medio le sirven un café y la grabación continúa hasta que encinta un sobre de papel madera.
Al final le hace una marca específica con una birome negra y vuelve a encintar para resguardar ese “código interno”. “Queda la marca, así mismo lo llevo inmediatamente a la oficina”, dice mirando a la cámara. No aclara dónde estaba ni a quién le entregaría los US$115.600 que había contado. Sin embargo, otras imágenes demuestran que estaba en su propia oficina, en Lavalle al 1700, y que el dinero fue enviado ese mismo día a un domicilio vinculado a Toviggino.
Esa semana se habían movilizado más de US$800.000. Beacon lo dejó por escrito: “Saldo al 16/5: 235K. Ingreso el 17/5 y 18/5: 598 (92% de 650K). Saldo al 19/5: 833 K. Entregado el 19/5 y el 20/5: 265.600. Saldo al 20/5: 567.400. (Quedan como objetivo para el martes: 234.400 (350 – 115.600 q entregue hoy 20/5)”.
En otra foto se pueden ver 39 fajos divididos en cuatro bloques. Dos de ellos tienen escrito en un papel amarillo “C.C.”. Al costado quedaron otros billetes, doblados y agrupados con una gomita; sólo se ven billetes de US$100. Si los fajos tenían US$10.000, tal como contabilizó Beacon en el video grabado, el monto acumulado en esa foto ascendería a 390.000 dólares.
Los protagonistas de esta trama también guardaron imágenes del delivery en la puerta de la AFA. El 7 de junio de 2022, Toviggino pidió que le lleven dinero en efectivo a “Chiqui” Tapia porque estaba en Pilar. “Para: Claudio Tapia. De: Pablo Toviggino”, decía la etiqueta pegada en una caja de vinos. La operatoria se repitió varias veces.
Se sospecha que todo ese dinero provenía de los desvíos del dinero que recaudaban las empresas “intermediarias” como TourProdEnter, de Javier Faroni. En la información disponible, no consta un descargo de Tapia, Toviggino ni Beacon. El episodio vuelve a poner bajo la lupa el manejo del dinero en la AFA y la cercanía entre el fútbol, los tribunales y los billetes en efectivo.


