En la provincia de Buenos Aires, el Partido Justicialista dio un paso que no es menor: convocó al congreso partidario para el 21 de noviembre y definió que lo presidirá Máximo Kirchner. El encuentro se hizo en la sede del PJ platense, un día después de la reunión sorpresiva entre el gobernador Kicillof y el líder de La Cámpora. El mensaje fue claro: paz política para descomprimir la tensión por las candidaturas 2027 y ratificar el acuerdo político sellado en febrero.
Kicillof explicó en conferencia que los consejeros resolvieron varios puntos. El principal fue el llamado al congreso, que será híbrido: presencial y por zoom. Ahí se elegirá a Kirchner como presidente y a los congresales bonaerenses ante el Congreso Nacional del Partido Justicialista. «Venimos hablando de que lo va a presidir Máximo», señaló el gobernador, y subrayó que también hay plazos burocráticos que cumplir.
La reunión no fue solo un ajuste de estructura, también fue una señal de defensa electoral. Kicillof habló de la necesidad de proteger las PASO frente a la iniciativa de Javier Milei para eliminarlas vía el Congreso Nacional. «El peronismo está tratando de defender los derechos electorales de la gente, un sistema electoral que no puede amoldarse a los intereses y necesidades del Gobierno», sostuvo, y remarcó conversaciones con legisladores nacionales y gobernadores para impedir ese objetivo.
Acá entra la bronca contra el oficialismo. Kicillof redobló críticas a Milei por la deuda que la Nación mantiene con las provincias y cuestionó que se intente conseguir votos en el Parlamento a cambio de fondos y obras. No es un reclamo menor: es una disputa por el poder territorial y por el control de la agenda política. El peronismo bonaerense quiere mostrar músculo antes de la pelea por 2027.
Sobre reelecciones, Kicillof aclaró que el tema no se abordó en el Consejo partidario. Pero reiteró su postura a favor de modificar la ley 14.836. «Yo no tengo reelección, ni la estoy pidiendo, pero a nivel local hay muchísimos países del mundo donde, aun no teniendo reelecciones a nivel provincial o nacional, la conservan a nivel local», argumentó. Y añadió que en la provincia hay 135 dirigentes formados, con intendentes que cumplieron dos períodos y luego perdieron.
El dato político también fue de unidad. Kicillof destacó coincidencias para construir una alternativa frente a LLA, aunque evitó hablar de una nueva etapa. «Más allá de las diferencias, lo que hay que dar es una respuesta a nuestro pueblo, a la Provincia y a la Nación para generar una alternativa», dijo. En un peronismo atravesado por tensiones, esa frase suena a intento de contención.
La reunión también puso sobre la mesa la situación de Cristina Fernández de Kirchner. El comunicado post encuentro pidió que la expresidenta «recupere» sus derechos políticos, en línea con sus declaraciones a The Washington Post. «Expresamos nuestra profunda preocupación ante el escenario de persecución política hacia el campo nacional y popular. La Presidenta del Partido Justicialista en el orden nacional, Cristina Fernández de Kirchner, permanece injustamente detenida hace más de 500 días. Reclamar por su inocencia, su libertad y el pleno ejercicio de sus derechos civiles y políticos es una tarea que asume el peronismo de la Provincia en su conjunto», expresaron los consejeros.
Participaron de la reunión la vicegobernadora Verónica Magario, el diputado provincial Mariano Cascallares y los intendentes Federico Otermín, Gustavo Barrera, Mariel Fernández, Julio Alaky y Fernando Espinoza, y las legisladoras Agustina Propato y Victoria Tolosa Paz, entre otros dirigentes.
El cierre fue informativo y político a la vez: congreso el 21 de noviembre, presidencia de Máximo Kirchner, defensa de las PASO y reclamo por los derechos políticos de Cristina Fernández de Kirchner. En un mapa electoral que se empieza a mover, el PJ bonaerense no quiere llegar a 2027 con las manos vacías. La pelea ya no es solo interna: es por el futuro del peronismo.


