Ratto se quedó a un paso del podio en la final de K1 Senior del Mundial de Canotaje, y la cuenta quedó abierta para el domingo.
El palista de Concepción del Uruguay compitió en Gualeguaychú y terminó cuarto, un resultado que deja sabor a poco y a la vez muestra el nivel de la final.
Quedarse cuarto en una final de este calibre no es cualquier cosa: significa que Ratto estuvo en la pelea, que el canotaje entrerriano sigue dando nombres y que el público de Gualeguaychú se encontró con una historia para acompañar.
Tras la competencia, el propio competidor habló de las dificultades que atravesó, del apoyo del público y de las expectativas para el domingo, cuando vuelve a estar en el agua con otra prueba y otro objetivo.
El domingo, Ratto compartirá el K2 con Juan Ignacio Cáceres, y la idea es buscar una medalla con la misma hambre que quedó flotando después de la final individual.
No se puede decir que la primera carrera fue perfecta, pero sí que dejó una señal clara: Ratto está en el grupo de adelante, pelea en la punta y sabe que un K2 bien ajustado puede cambiarle el final del Mundial.
El canotaje no es un deporte de una sola oportunidad: se decide en la salida, en el tramo final, en la capacidad de sostener el ritmo cuando el cuerpo pide bajón. Ahí, el respaldo de la gente y la confianza en el compañero pueden pesar más de lo que se cree.
Para Concepción del Uruguay, tener a Ratto compitiendo en un Mundial y a un paso del podio es una muestra de trabajo, de constancia y de lo que puede dar el canotaje cuando se lo lleva con seriedad.
La próxima prueba será el domingo, en K2, con Juan Ignacio Cáceres como compañero, y el objetivo sigue siendo claro: pelear por una medalla en el Mundial de Canotaje.
Un cuarto puesto no aparece por arte de magia: aparece cuando el deportista llega al máximo nivel y se mete en la pelea. En ese contexto, Ratto logró meterse en la final y dejar el resultado a un paso del podio.
El K2 es otra historia: no se trata solo de remar fuerte, sino de encontrar el ritmo, la química y la confianza entre dos palistas. Por eso, la experiencia del domingo puede ser decisiva para Ratto y para Juan Ignacio Cáceres.
Que el público haya estado cerca también deja un mensaje: el deporte no se vive solo en la pista, en la cancha o, en este caso, en el agua. Se vive en la grada, en el aliento, en la expectativa de ver a un entrerriano dar el máximo. Ratto lo sintió y lo reconoció al hablar del apoyo del público.
Las dificultades que atravesó no se pueden minimizar: en una final, cada detalle pesa, cada tramo cuenta y cada decisión puede cambiar el resultado. Por eso, salir de la competencia con la cabeza en el próximo objetivo es parte del oficio y de la madurez de un deportista que compite en el Mundial.
El Mundial de Canotaje sigue, y para Ratto no terminó con el cuarto puesto. Quedó la final, quedó la sensación de que faltó poco, y quedó la posibilidad de transformar esa frustración en una medalla el domingo.
En la región, los resultados de Ratto también se miran con atención porque muestran que el canotaje entrerriano tiene nombres que compiten en lo más alto. No es un logro aislado: es una señal de que hay talento, trabajo y continuidad en el canotaje de Concepción del Uruguay.


